Durante el confinamiento Zoom dio el golpe y se convirtió en la aplicación de videoconferencias de referencia en todo el mundo. Algo sorprendente si tenemos en cuenta que, hasta marzo, era muy poco conocida por la mayor parte de usuarios a los que les sonaban más nombres como Skype, Microsoft Teams, Google Duo, Hangouts, WhatsApp, Facetime, etc.

El caso es que en aquellas primeras semanas de confinamiento, aparecieron multitud de informaciones sobre problemas de seguridad que aquejaban a la app de los de Eric Yuan y, uno de ellos, es el que se dio en llamar como zoombombing. Esta práctica consiste en que un usuario es capaz de infiltrarse en una reunión fácilmente, aunque no tenga el enlace de acceso o invitación para participar. Y esto es un problema ya que provocaba enormes problemas si tenemos en cuenta que Zoom es la solución utilizada por muchas empresas de todo el planeta. ¿Os imagináis el impacto de un espía dentro de un meeting en el que se habla de un producto todavía sin comercializar? ¿O el tumulto que puede provocar en una clase un gamberro que entra a provocar lío?

Google también lucha contra el zoombombing

Así las cosas, desde Mountain View han creído conveniente reforzar las medidas de seguridad para evitar este tipo de situaciones también en su Google Meet, por lo que han tomado la decisión de no permitir que se conecten usuarios que no hayan accedido a las reuniones iniciando sesión con sus cuentas de Gmail. Algo que hasta ahora no era un problema pero que llegará de forma progresiva tanto a G Suite para Educación, como a G Suite Enterprise para Educación, a lo largo de los próximos quince días.

Zoom para ordenador y dispositivos móviles. | Photo by Gabriel Benois on Unsplash

Como os decimos, hasta ahora no había problema en acceder a través de un enlace como un usuario anónimo pero es aquí donde precisamente quieren poner coto los norteamericanos, para evitar que ese agujero sea aprovechado por bromistas, desaprensivos o delincuentes con peores intenciones. Al fin y al cabo esas funciones se diseñaron para facilitar la entrada de todo tipo de personas, tuvieran cuenta de Google o no, y con el objetivo de atraerlos a los servicios de videoconferencia de la compañía. Del mismo modo que habían hecho antes otros competidores, entre ellos Zoom, que fue uno de los primeros en implementarlo.

El origen de este problema que ahora quiere cerrar Google está en esas clases online que se han desarrollado a lo largo de todo el confinamiento, donde participantes de una sala compartieron los enlaces con terceros que no tenían nada que ver con ese grupo. Algunos de estos chavales accedían posteriormente a esas videollamadas y, sin mediar palabra, interrumpían las explicaciones del profesor, o compartían vídeos especialmente problemáticos e incluso proferían todo tipo de insultos a todos los presentes.

En el ámbito profesional también existía la posibilidad de llevar a cabo estos ataques de zoombombing pero en menor escala, por la diferente índole de las conversaciones y las especiales medidas de seguridad que toman las organizaciones para configurar meetings donde no es posible entrar sin estar invitado por el anfitrión.