No hay forma de localizar a Monseñor Martínez, el arzobispo de Granada, más conocido ya como 'Monseñor de las Sumisas'. Ni siquiera el arzobispado parece saber dónde está desde hace 24 horas. La polémica levantada por el libro 'Cásate y sé sumisa', que publica su editorial, parece haberle dejado sin palabras. Toda una novedad porque, en los 10 años que lleva en Granada, no ha parado de impartir doctrina.

Con sus pequeñas confesiones y sus mentiras piadosas, su doctrina le precede. Habla del aborto como "genocidio silencioso", del condón como propagador del Sida en África y ningunea la educación en valores. Monseñor Martínez cree que uno de los pecados de España es el funcionariado. "España es un país subsidiado y plagado de funcionarios", afirmó. Él lleva 41 años de sus 65 empleado en la Iglesia Católica.

El arzobispo de Granada tiene tanto empeño en educar que quiso desmontar la Facultad de Teología de Granada para formar a su imagen y semejanza a los seminaristas. Es también el primer arzobispo en sentarse en el banquillo, condenado por injurias y calumnias a un sacedorte.

Aunque la Audiencia de Granada le absolvió, la Santa Sede intervino de urgencia. Pensaron en mandarle a Nueva York, trasladarle de bibliotecario al Vaticano. Sea como fuere, aquí sigue. Con su editorial Nuevo Inicio, de la que es presidente, montada en la residencia arzobispal de Granada. Ya conocen su último ejemplar a la venta. Cómo casarse y ser sumisas por 16 euros. Un libro que ya aseguran desde el arzobispado, no piensan retirar.