Víctor Guitiérrez, waterpolista y activista LGTBI, consiguió que se pusiese la primera sanción por homofobia en el deporte español este año, después de que un jugador del equipo rival le llamase "maricón". En Más Vale Tarde ha sido entrevistado con motivo del día del Orgullo y ha explicado que las personas del colectivo LGTBI acaban normalizando la violencia física o verbal, y "no tenemos por qué aguantar las humillaciones". "Si eso me pasa a mi con 30 años siendo deportista de elite y con visibilidad, qué no le va a pasar a chicos y chicas más jóvenes en vestuarios o patios de colegio", ha reflexionado.

En este contexto, considera que el deporte está construido en torno a una "masculinidad muy tóxica y mal entendida" y todo lo que se aleja de ese estereotipo mal entendido del hombre, dice, es como menos válido para el deporte y por eso es tan importante visibilizarse.

Así destaca que nada ha cambiado en las últimas décadas, y mientras que en la sociedad se avanza, en el deporte "se siguen viviendo los mismos comportamientos que hace 40 años". "De nada sirve que al llegar el Orgullo las federaciones y equipos pongan un tuit y que cuando llega la hora de la verdad no se posicionan. No necesitamos banderas, necesitamos políticas", ha defendido el deportista, añadiendo que "en el tema de los derechos humanos no hay equidistancia posible".

Guitiérrez también se ha manifestado sobre lo ocurrido en la UEFA, que se planteó la posibilidad de sancionar a Manuel Neuer, portero de Alemania, por lucir el brazalete arcoíris en la Eurocopa. Además, quería impedir iluminar el Allianz Arena con los colores de la bandera del orgullo. Al respecto, el waterpolista sostiene: "La UEFA ha perdido la oportunidad de lanzar un mensaje al planeta del fútbol, que es que en Europa y el fútbol, que es un vehículo conductor, no caben ese tipo de comportamientos".