Luis Medina, el empresario investigado por el escándalo de las comisiones millonarias en la venta de material sanitario al Ayuntamiento de Madrid durante la primera ola de la pandemia de coronavirus, ha insistido de nuevo en su inocencia. "No hay estafa ninguna". Así de tajante se ha mostrado este miércoles ante las preguntas de la prensa a la entrada de su domicilio, indicando además que está muy tranquilo.

El hijo del duque de Feria y de Naty Abascal, y a quien Anticorrupción imputa delitos de estafa agravada, falsedad documental y blanqueo de capitales, ha señalado que todo está "bien" respecto a su caso y que no tiene problemas para dormir, pese a que los cuanto menos polémicos detalles que se recoge en la investigación llevada a cabo por la Fiscalía. Ya un día antes de estas declaraciones Medina aseguró que "la estafa solo existe en la imaginación de la Fiscalía".

Así se expresó en una entrevista concedida al diario 'La Razón': "Me siento tranquilo por una sencilla razón: jurídicamente no hay una estafa, solamente existe en la imaginación de la fiscalía, ni tampoco hay malversación, y nos consta que el empresario de Malasia ya ha declarado ante un juzgado en su país, y esperamos que sus declaraciones lleguen pronto al juzgado de Madrid. Para confirmar que no existe falsedad documental".

Este martes se confirmó que Medina había puesto a disposición del juzgado la herencia de su abuela Victoria Eugenia Fernández de Córdoba para cubrir la fianza impuesta de casi 900.000 euros. Tal y como apuntó en un escrito su defensa, Mediba "obtuvo sentencia a su favor como heredero de la fallecida doña María Eugenia Fernández de Córdoba, donde la cantidad a percibir excede con creces el importe embargado".

"Por ello, sus derechos hereditarios cubrirían la meritada fianza, y se ponen a disposición del Juzgado para realizar el embargo", rezaba dicho escrito en el que se intentó constatar además que "la situación de insolvencia no existe" y con el que pretenden recurrir el auto con el que el magistrado imputó al investigado tras no poder embargarle el importe marcado en la fianza porque solo tenía 247 euros en una de sus cuentas.