Arranca el último juicio por la huelga encubierta de controladores que obligó a cerrar el espacio aéreo español en diciembre de 2010. Diez años después siguen manteniendo que aquello no fue una huelga. "Nosotros no cerramos el espacio aéreo. Nosotros no hicimos una huelga salvaje", ha asegurado Daniel Zamit, portavoz de USCA.

Zamit ha culpado del caos aéreo al antiguo Gobierno que presidió José Luis Rodríguez Zapatero por "montar un follón" para justificar "la militarización" tras declararse el estado de alarma por el cierre del espacio aéreo, una "decisión política" de la que tendrán que responder y de la que ellos no son responsables.

La crisis se desató el 3 de diciembre de 2010. El Consejo de Ministros aprobó aquella mañana un decreto que regulaba las jornadas de los controladores. La respuesta de los controladores fue echarle un pulso al Gobierno pidiendo bajas laborales por estrés y ansiedad de forma masiva para no acudir a sus puestos de trabajo.

Ese mismo día, a primera hora de la tarde, AENA se vio obligada a cerrar el espacio aéreo por falta de controladores y el caos se instaló en los aeropuertos. A las 21:30 horas de la noche el presidente firmó el traspaso del control aéreo al Ministerio de Defensa. El Ejército y la Guardia Civil tomaron las torres de control, pero la mayoría de controladores siguieron sin acudir a sus puestos.

Tras dos ultimatums del Gobierno, el sábado por la mañana el Ejecutivo decretó el estado de alarma por primera vez en democracia. Aún se tardó varios días en recuperar la normalidad, días en los que los controladores se presentaron como víctimas y acusaron a la prensa de mentir.

También fueron días en los que los ciudadanos explicitaron su malestar. Ellos, aún hoy defienden su inocencia, pero lo cierto es han aceptado condenas que conllevan multas de entre 15.000 y 30.000 euros.