Con los presupuestos tumbados y el 'no' de la CUP, el president catalán ha tomado las riendas y ha anunciado su decisión para principios de septiembre: "Me someteré a una cuestión de confianza para que sea el Parlamento que me escogió el que tenga la potestad de aclarar en qué condiciones se puede asolir la hoja de ruta hacia el estado independiente o si desencadena el proceso para unas nuevas elecciones".

Una moción de confianza necesaria después de que sus socios de gobierno le hayan decepcionado. "Mucha gente confiaba en vosotros, mucha, han decepcionado las esperanzas de millones de personas movilizadas estos años", ha señalado Puigdemont.

Los aludidos le han recordado que ellos siguen comprometidos con el procés. "Nos sentimos responsables, corresponsables de estos hechos pero no culpables", ha apuntado Joan Garriga, diputado de la CUP.

Con este escenario el 20 de julio sigue siendo la fecha límite para aprobar los presupuestos de 2016. Con el 'no' de la CUP se da por hecho que se prorrogarán las cuentas de 2015. Algo muy grave para el Govern.

Todo puede cambiar pasado el agosto con la moción de confianza a la que se va a someter Puigdemont. Si no aglutina una mayoría parlamentaria, se convocarán nuevas elecciones. Tanto el PP como el resto de la oposición apoyan la decisión del president, en el PSC incluso ya lo intuían. Una hoja de ruta que de momento sigue adelante sin una mayoría de acuerdo en el cómo.