Los precios, disparados
La situación en Ormuz agrava la crisis humanitaria en Sudán: "Un litro de agua ha llegado a costar cinco dólares"
Los detalles Para poder tener agua potable, hay que recorrer cientos de kilómetros y rezar para que haya gasolina en los generadores. Luego, rezar de nuevo para poder pagarla.

Resumen IA supervisado
La situación en el estrecho de Ormuz está afectando globalmente, incluso en Sudán, que enfrenta su cuarto año de guerra y una crisis humanitaria sin precedentes. La escasez de agua y el aumento de precios agravan la situación, empujando a más familias a depender de ayuda exterior, según Elena de Mingo de la Cruz Roja. Conseguir agua potable es un desafío, implicando largos viajes a acuíferos y costos elevados debido a la falta de gasolina y mantenimiento de infraestructuras. Según Eloisa Molina de World Vision, el agua ha llegado a costar cinco dólares por litro, y las infraestructuras deficientes obligan a importar recursos esenciales.
* Resumen supervisado por periodistas.
La situación en el estrecho de Ormuz está repercutiendo en prácticamente todo el planeta. Incluso en Sudán, en un país que va ya por su cuarto año de guerra y que afronta una crisis humanitaria sin precedentes que es tan grave como ignorada a la vez. Allí, todo se ha disparado... y hasta el agua escasea.
"Esto va a generar un incremento de los precios y de los bienes de consumo. Empujará a más familias a depender de ayuda exterior", cuenta Elena de Mingo, de la Cruz Roja en Sudán.
Y por eso quien tiene agua potable está tan feliz. Porque allí tenerla no es tan sencillo como abrir un grifo.
Primero hay que viajar cientos de kilómetros hasta alguno de los acuíferos que hay en Sudán. Luego, rezar para que haya gasolina en los generadores que tiran de ellos y finalmente rezar otra vez para poder pagarla.
"En algunos momentos el agua ha llegado a costar hasta cinco dólares el litro", dice Eloisa Molina, portavoz de World Vision.
Y ya de vuelta a la aldea tampoco es gratis el agua potable. Todo da para lo que da. "Unos 20 litros para todo a lo largo del día para cocinar, para aseo, para limpieza, higiene...", cuenta Molina.
Lo más triste es que allí también hay petróleo: "Y agua, pero las infraestructuras no están bien. Falta mucho mantenimiento y hace que haya que importar todo".
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