Esta madrugada ha llegado a Valencia el primer autobús fletado por la organización Juntos por la Vida. Este vehículo partió de la ciudad ucraniana de Leópolis con 53 personas, de las que 44 refugiados ucranianos han llegado a España, varias se quedaron en otros países por el camino. Familias que huyen de la guerra y han sido recibidas entre abrazos y aplausos.

Esta ONG, que lleva años trabajando en la acogida de menores ucranianos, ha rescatado, tras casi 5 días de viaje, a 14 familias que ya tenían vínculos con la Comunidad Valenciana porque sus hijos han participado en el programa de vacaciones que gestiona la organización.

Varias personas a su llegada a Valencia tras haber finalizado un viaje en autobús a bordo de la ONG Juntos por la Vida.

"Lo más duro es saber que tú te vas y tu familia se queda allí. No saber cuándo podrás volver y si estarán vivos", explica Marina, de 18 años, que acaba de llegar a Valencia tras casi cinco días de viaje en autobús desde el centro de Ucrania.

Marina acaba de reunirse con Concha, su madre de acogida con la que ha pasado 10 veranos. "Ahora hay que pensar que estará todo bien en Ucrania, acabará la guerra y podremos volver", cuenta Marina.

Dos personas se abrazan a su llegada a Valencia tras haber finalizado un viaje en autobús.

Otra de las viejeras es Katya, que ha pasado muchos veranos en Nules, en Castellón, y que ahora ha vuelto con su hijo de dos años y sus sobrinos. "Cuando estaba saliendo de Kiev me llamó mi marido y me dijo que ahora no tenemos nada. No tenemos casa, donde yo vivía ya no hay nada", ha contado.

Katya se ha reunido con su hermano de acogida, Josep, y sus padres, tras tener que dejar atrás a su marido y su abuelo en Bucha, una localidad cercana a la capital ucraniana. "No hay ni cobertura, ni luz, ni gas, ni agua. No sé nada de nada, pero espero que estén bien", ha explicado.

Una familia se abraza a su llegada a Valencia tras haber finalizado un viaje desde Leópolis, Ucrania.

Artur, un pequeño ucraniano de 11 años, se ha reunido con su familia de acogida. "Aquí estoy más tranquilo, mucho mejor que en Ucrania", ha explicado mientras su padre de acogida le acariciaba la cabeza y su madre contaba que están "supercontentos de tenerlos en casa".

Una mujer acaricia a un menor a su llegada a Valencia.

Cientos de solicitudes de acogimiento

En este primer autobús viajaban familias que ya tenían vínculos con la Comunidad Valenciana porque sus hijos han participado en el programa de vacaciones que gestiona Juntos por la Vida. Según ha explicado el vicepresidente, Jesús Rodríguez, la acogida de estas personas va a ser "más fácil" porque ya tienen relación con personas que viven aquí. "Tenemos cientos de solicitudes de acogimiento, pero no es tan sencillo", ha agregado.

No obstante, Rodríguez ha indicado que según pasen los días, esta acogida será más complicada, ya que vendrá gente que no tiene relación con nadie en el territorio valenciano y también tendrán que localizar a quien los acoja.

Para ello, habrá que superar el "efecto gaseosa" de los primeros días: "Mucha gente quiere ayudar, pero esto no es acoger a un niño, es una familia entera que igual viene con la madre, los hijos y la abuela", ha apuntado.

"Este es un acogimiento humano, de entrega y esfuerzo: Vas a sacar a una familia de la guerra y la tienes que cuidar y querer, pero no vienen porque quieren. En cuanto puedan van a volver, si tienen la casa y sus negocios allí, pero ahora es un tiempo que no sabemos cuánto durará y habrá que echarles una mano", explica el vicepresidente de Juntos por la Vida.