Dar libertad de expresión al fascismo es equivalente a dar al fascismo libertad de represión. Algo así expuso Karl Popper en su conocida "Paradoja de la Tolerancia".

Recordemos:

"Debemos reclamar entonces, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes"

Dicha paradoja fue expuesta por el filósofo austriaco en 1945 y apareció por vez primera en el libro 'La sociedad abierta y sus enemigos'. La lectura de este libro resulta curiosa; nos lleva a considerar que la "transversalidad" no es una corriente política nueva y que, ideológicamente, la transversalidad siempre estará más cerca de la derecha que de la izquierda.

Con todo, no vinimos hasta aquí para hablar del libro de Popper, sino de otro libro, cuya lectura nos va a servir para darnos cuenta de que la famosa paradoja de la tolerancia da resultados cuando se aplica. Se trata de un libro de fútbol. Lo que pasa es que su contenido es más social que deportivo. Se titula 'St.Pauli, otro fútbol es posible' y viene escrito a pachas por el abogado Natxo Parra y el historiador Carles Viñas. Lo publica Capitán Swing.

Nacido oficialmente a principios del siglo pasado, el St Pauli se convierte en un club de culto gracias al activismo de los jóvenes que -llegados los años 80- reconstruyen su memoria. Con ello, devuelven al club su identidad perdida, identificando el club con un barrio que creció al abrigo del proletariado. Hay pocos barrios que aún conservan intacta la conciencia de clase y el St.Pauli es de esos pocos. En buena parte se debe a su club de fútbol; un colectivo de la vanguardia obrera cuyos escudos y enseñas han estado presentes en muchas de las movilizaciones sociales de los últimos tiempos. Desde Gamonal a Gezi, la afición del St.Pauli es una afición comprometida con la realidad social. Sus simpatizantes, gente de barrio, gozan de lo que se viene a llamar "cultura de grada". De esta manera, el St.Pauli forma parte activa del barrio y el barrio, a su vez, mantiene vivo el club. La ley de acción recíproca se cumple.

Con este material, Parra y Viñas han armado un libro que cruza las fronteras del deporte -y de la Historia- para devolvernos la memoria proletaria de un equipo de fútbol que es mucho más que un equipo de fútbol. Entre otras cosas, en su libro nos cuentan cómo -a finales de los años 80- los estadios de Alemania se van a ver afectados por el embrutecimiento de la extrema derecha. Con ello, los seguidores del St.Pauli ponen en marcha su programa revolucionario de educación social.

Siguiendo el método científico, cuando aplican su modelo a la realidad demuestran que el modelo funciona desde el principio. Manteniendo en las gradas su política de advertencia del peligro que supone tolerar a la extrema derecha, consiguen reducir a los fachas hasta expulsarlos del estadio, prohibiendo el uso de sus símbolos.

A veces, Karl Popper va y acierta. Del saco de su transversalidad se pueden extraer paradojas que funcionan como es el caso de esta paradoja de la tolerancia que, una vez aplicada en las gradas, demuestra que sólo se puede mantener un fútbol tolerante siendo intolerantes con la intolerancia.

Por todo lo dicho, ante la crecida de la extrema derecha en España, lo mejor que puede hacer todo periodista que se precie es leer este libro de Carles Viñas y Natxo Parra. Es un claro ejemplo de que si se defiende la libertad de expresión, no es de sentido dar entrevistas a los miembros de la organización política que mayoritariamente representa a los fachas. Porque la función del periodista es la de informar al pueblo, y cuando se hace una entrevista a un representante de la extrema derecha, se le está dando altavoz para reprimir. Se está ampliando el espacio de la intolerancia reduciendo con ello el de la libertad de expresión.

Ah, y no vale eso de "pasión por el oficio periodístico", pues colaborar en el auge de la extrema derecha, más que pasión, es gilipollez, dicho por lo fino.