La memoria, esa vieja puta que siempre recuerda en beneficio propio, también tiene un precio. Y cuando se deja comprar, lo hace para llenarse de olvidos. Algo así está sucediendo ahora, cuando la calle ha sido tomada por el idealismo impreciso que sostiene Vox, la organización política que seduce a la gente indignada con el actual Gobierno y, por extensión, alcanza a toda la izquierda. Cuánto daño está haciendo Pedro Sánchez a la disidencia. Si su daño se pudiese medir con un aparato, el 'dañamómetro' estaría fundido. Su política económica, siempre al servicio del Capital, está dejando nuestro país en números rojos; un desastre donde solo una casta vive y a la cual se entrega Pedro Sánchez con todo su equipo ministerial.

Mientras sobrevivo a este Gobierno que se dice de izquierdas -poca vergüenza- abro el mapa que acompaña el estudio de Enrique Bordes y Luis de Sobrón. Lo han realizado desde las cicatrices -abiertas todavía- que nuestra guerra civil dejó sobre Madrid. Dicho estudio se titula 'Madrid bombardeado' (Cátedra) y nos remite a tiempos de fuego donde la Aviazione Legionaria de la Italia fascista, junto a la Legión Cóndor de la Alemania Nazi, descargaron sus bombas sobre la población civil; todo un ejemplo de acto terrorista.

Y eso es lo que los fascistas entienden por patriotismo: cargarse un país con ayuda extranjera. Pedro Sánchez, en su agonía institucional, está entregando el Gobierno a los herederos de aquellos que presumían de patriotas y que tanto daño hicieron. Sin duda, nunca merecimos otra cosa que una mal llamada democracia donde el bipartidismo es una carrera para ver qué organización política es más corrupta. Pero de ahí, a que un partido corrupto se diga de izquierdas, tendría que haber un trecho. De momento, el PP va ganando la carrera, con el PSOE acortando distancias día tras día. Y esta carrera es aprovechada por Vox, que se ha hecho con la calle y recoge los lugares comunes para hablar de tú a tú al obrero al que no le llega el jornal ante tanta inflación. Vuelven a sonar las sirenas, a saltar las alarmas; el monstruo del fascismo sale a defender el Capital con violencia, pues Sánchez y su política económica ha estancado la inversión y el dinero de Bruselas ya no circula entre la gente.

Sánchez ha despertado el viejo fantasma de la agresión fascista que sufrió Madrid, y lo ha conseguido desde la Moncloa, a un tiro de piedra del arco de la Victoria, levantado en 1956 para celebrar la masacre de un pueblo que perdió la guerra, pero no la dignidad. Por eso mismo, cualquier persona digna que se precie de serlo, señalará la agresión fascista que sufrió Madrid como un acto de terrorismo y a Pedro Sánchez, noventa años después, como el presidente que ha regalado el Gobierno a los herederos de los terroristas.

Client Challenge

Ya no hay vuelta atrás. Vox impone sus condiciones subyugantes para investir a María Guardiola en Extremadura: impedimentos y recortes a los más pobres, xenofobia y machismo. El PP acepta encantado. Es solo el principio.