No es nada nuevo hablar sobre la relación que tiene lo que elegimos comer con nuestra salud actual y futura, o la propia salud del planeta. Pero esta teoría es difícil llevarla a la práctica en nuestro día a día, en nuestras elecciones. ¿Qué impacto tiene en mi salud que un día coma de esos alimentos que constantemente nos recuerdan que no son buenos para nuestra salud ni para el medioambiente?

Esta es la pregunta que han intentado resolver desde la Universidad de Míchigan a través de un Índice de Salud Nutricional donde han analizado más de 5.800 alimentos buscando traducir su impacto en la salud y en la salud del planeta en una clasificación que nos es muy familiar: un semáforo.

Cruzando datos de estudios sobre la salud y su impacto ambiental, han clasificado los alimentos en rojo, amarillo y verde, buscando cuáles son los alimentos más sostenibles y que, además, sean beneficiosos para la salud humana.

Según esta investigación que ha sido publicada en Nature Food, calcularon que el consumo de un alimento ultraprocesado y refinado como un perrito caliente se relacionaba con una pérdida de 36 minutos de vida saludable a una persona, mientras que consumir 30 gramos de nueces o semillas aumentaría en 25 minutos nuestra vida saludable.

No quiere decir que nos vayamos a morir antes o después. Con “vida saludable” se refieren a cómo vivimos nuestros años de vida, es decir, cuando hablamos de ganar minutos hablamos de ganar calidad de vida y prevención de enfermedades. Es verdad que si comemos mejor tenemos más esperanza de vida, pero, a día de hoy, calcular esto a partir de alimentos es no solo complicado, si no casi una osadía.

En este estudio también se volvió a confirmar que sustituir el consumo de carne de res y carnes procesadas por granos integrales, frutas, verduras, nueces, legumbres y mariscos, además de reducir la huella de carbono de nuestra alimentación, también aumentaba en 48 minutos la vida saludable de nuestro futuro por cada día que hiciéramos este cambio.

De entre todos los alimentos que estudiaron los autores señalan que eliminar las carnes procesadas y reducir el consumo de sodio sería la acción que más minutos de vida saludable nos aportaría en comparación con el resto de alimentos.

Pero no todo el campo es orégano. En la misma noticia que lanzan los autores advierten: todos estos efectos son dentro de una dieta y estilo de vida saludable y los efectos son limitados. Es decir, que no por comer más manzanas vamos a sumar y sumar minutos, si no que llega un momento que el efecto es el que es. Y que consumir más legumbres mientras el resto de la dieta está mal planteada no se vería el efecto.

En el fondo no nos han descubierto nada nuevo, pero es verdad que es un estudio más, con sus limitaciones, que nos recuerda el papel de la alimentación, fundamentalmente la vegetal e integral, sobre la salud, así como en el impacto medioambiental. Algo que requiere de mucho más estudio y análisis, puesto que en este mismo estudio se observó que la huella ecológica no era la misma para una verdura cultivada con métodos ecológicos y tradicionales que en un invernadero.