Abascal ha ido a hacerse fotos solemnes mirando una valla y Casado protesta vociferante en la tribuna del Congreso por la crisis en Ceuta. Patriotas solemnes. No han llegado al nivel de defensa de la españolidad de Ortega Smith protegiendo el románico de las hordas góticas y platerescas desde lo alto de un jeep por Palencia pero no ha estado mal. Son dos buenos ejemplos de quienes no hacen nada para defender cosas que no están en peligro por nada y cuando de verdad existe un desafío a la soberanía de España se ponen del lado de los intereses del país agresor. Porque eso son Abascal y Casado, tontos útiles de Mohamed VI.

Los nacionalistas españoles sucumben a los intereses del sátrapa marroquí con sus discursos grandilocuentes y sus estrategias incendiarias sin ser conscientes de ello. Mohamed VI abrió las puertas para enviar menores que por los acuerdos vigentes no podían ser devueltos en caliente. Poner el foco en los menores de forma racista es lo que quería el dictador y por supuesto Abascal le ha hecho el favor al monarca alauí. Los nacionalistas españoles son expertos en ir contra el débil y dejar al poderoso al margen de la responsabilidad, pero están de acuerdo en seguir enriqueciendo a Mohamed VI para que haga de policía de nuestras fronteras incumpliendo todos los derechos humanos. Por eso no se atreven a mencionarlo como responsable y se centran en los niños que Marruecos usa como arma para minar a Pedro Sánchez. Vox es aliado de Mohamed VI contra el gobierno de España. Son traidores que nunca se atreverán a poner en cuestión el poder marroquí y sus aliados internacionales. Lamen la bota del imperio, que es lo que siempre han hecho.

Pablo Casado es aún más servil con los intereses de Marruecos pero de forma poco disimulada e intentando que pase desapercibido lo que hizo días antes de que la crisis diplomática y humanitaria estallara. El día 11 de mayo el líder del PP se reunió de manera telemática con Aziz Ajanuch, ministro de Agricultura de Marruecos, y líder del RNI (Reagrupamiento Nacional Independiente) y con Nizar Baraka, líder del partido Istiqlal, con motivo de la atención humanitaria en un hospital de Logroño de Brahim Galli, líder del Frente Polisario. Pablo Casado no solo se reunió con partidos que defienden la marroquinidad de Ceuta y Melilla, sino que se comprometió con ellos a defender los intereses de Marruecos ante el presidente de España, Pedro Sánchez. La reunión terminó con el compromiso de que pediría explicaciones a Pedro Sánchez por la entrada en nuestro país de Brahim Galli. Un patriota español defendiendo los intereses de Marruecos contra España que después de que la crisis estallara ha intentado que nadie hablara de esta reunión.

El respeto a la ley tendría que ser el arma y la herramienta con la que los españoles defendemos nuestra soberanía, la democracia y los derechos humanos de la beligerancia de una dictadura. Ni devoluciones en caliente, ni pagar a Marruecos por hacer de policía de fronteras y respetar nuestra obligación legal con el Sáhara. Ser firmes con un sátrapa y sus quintacolumnistas patrios a través del respeto a los acuerdos internacionales y la legalidad vigente cambiando el modo de relacionarnos con una dictadura que vive bien en complicidad con todos los que llevan una banderita de España en la muñeca. Pero no, la ley es papel mojado cuando se trata de derechos humanos y nuestra responsabilidad, esa ley que enarbolamos como tótem contra los independentistas como línea roja infranqueable y que España maltrata sistemáticamente cuando se trata de asumir las obligaciones propias.

La ley, el imperio de la ley. Pagamos a Marruecos para que garantice que se incumple el artículo 13.2 de la declaración universal de los derechos humanos que garantiza el derecho de toda persona a salir de cualquier país, incluso del propio. Pagamos a Marruecos para darle una llave con la que incumpla de manera flagrante los derechos humanos a cambio de mirar para otro lado con otra responsabilidad legal adquirida, y que no podemos eludir, que tiene que ver con nuestra provincia número 53. Los nacionalistas españoles prefieren dejar el Sáhara Occidental en manos de Marruecos para que nos haga de policía migratorio en vez de que respetemos los acuerdos de la MINURSO que obligan a España a liderar la ejecución de un referéndum de autodeterminación para el Sáhara Occidental. Patriotas de saldillo que prefieren vender nuestra soberanía a un dictador para no molestarle demasiado, siervos de Mohamed VI que tienen miedo de ofenderle para que no nos mande pobres.