Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau

Traducción: Aurora Lauzardo

Editorial: Libros Cúpula

Año de publicación original: 2026

Si te flipa la música de Bad Bunny, te recomiendo que leas este ensayo con avidez. Si te parece que su música es una mierda, te lo recomiendo todavía más. Su título completo es PFKNR: Bad Bunny y la música como acto de resistencia y quizá esto te dé una pista de lo que vas a encontrar.

No es un fanzine sobre el cantante, sino un estudio en torno al uso identitario de la música en Puerto Rico frente al colonialismo para el que las profesoras universitarias Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Ridau han contado con las voces de artistas, músicos y periodistas.

Mataron gente por sacar la bandera

La historia de Puerto Rico es la historia de una isla colonizada primero por España y ahora por los Estados Unidos, la historia de un pueblo sin soberanía cuyas señas de identidad han sido, si no borradas, al menos limadas. Géneros musicales como la bomba, que se vieron como una expresión de protesta, fueron directamente prohibidos.

El reguetón ha sido objeto de persecución política, como lo fueron otros géneros musicales y artistas populares

Con el reguetón no se atrevieron a tanto, pero sí ha sido objeto de persecución política, como lo han sido otros géneros musicales y artistas populares entre la juventud (como lo fue el rock en su día), a lo largo y ancho del planeta. Y en este contexto de colonialismo y corrupción nacen Benito Antonio Martínez Ocasio y su alter ego.

La propia expresión que da título al libro, "P fucking R", algo así como "Puerto puto Rico", que Bad Bunny incluye en muchas de sus canciones, es una declaración de intenciones. Es la resignificación del idioma del opresor para usarlo como arma en su contra.

Bad Bunny utiliza su voz para cantarle al empoderamiento femenino, a lo queer o para denunciar la corrupción

A lo largo de sus nueve capítulos, ambas autoras explican cómo, para revelarse contra el colonialismo, los jóvenes han abrazado la música de Bad Bunny, quien utiliza su voz, no solo para cantarle al sexo, al empoderamiento femenino o a la defensa de las personas queer, también para denunciar la corrupción política en la isla.

A más de uno se le pondrán los pelos como escarpias si les hablamos del reguetón y el trap como canción protesta, pero es que lo es. Las letras de El Apagón, Lo que le pasó a Hawaii o La mudanza hablan de un territorio vendido a trozos al capital y gentrificado que se resiste a abandonar sus calles.

Perreo baby, sobeteo baby

Decía la activista feminista Emma Goldman que "si no puedo bailar, no es mi revolución". En torno a esa idea giraba el ensayo El derecho a las cosas bellas de Evaristo Valls Boix y parte de esa idea subyace en PFKNR. Uno de los primeros prejuicios que aborda el libro es el de la supuesta incompatibilidad entre el perreo y el empoderamiento femenino.

Pues bien, sus autoras son tajantes al afirmar que considerar que una mujer deja de ser honorable por mover las caderas está en la línea de considerar que su respetabilidad depende de su forma de vestir. ¿Acaso no es machista pensar que una mujer no puede expresar su deseo sexual?

Se da por hecho que el reguetón es machista y no lo niega este ensayo, pero sí amplía la mirada

Y hablando de vestir, es la indumentaria de Bad Bunny otros de los puntos analizados. Se da por hecho que el reguetón es machista y no lo niega este ensayo, pero sí amplía la mirada. Recuerda cómo el cantante causó sensación la primera vez que acudió a la MET Gala con falda y el incidente que protagonizó en Barcelona, cuando denunció que en un salón de uñas rechazaron hacerle la manicura por ser un hombre.

Claro que no es el primer hombre cis heterosexual que viste falda ni se pinta las uñas, pero sí es el primer hombre cis heterosexual al que muchos jóvenes han visto hacerlo y eso siempre abre puertas que no se volverán a cerrar.

La autora de 'P FKN R' habla del impacto que tuvo en sus alumnos ver a Bad Bunny con las uñas pintadas

La propia Vanessa Díaz habla del impacto que tuvo en sus alumnos ver a Bad Bunny con las uñas pintadas y en el libro se recuerda su visita a la universidad de Harvard, en la que muchos alumnos analizaron en clave de género su videoclip Caro, en el que interpreta a una mujer.

Y no desde la apropiación, sino desde el respeto y la admiración por lo queer, por la memoria de todos los que antes lucharon tuvieron que esconderse para que hoy él pueda abrazar una masculinidad no tóxica sin ser cuestionado por ello.

El sacrificio de Ricky Martin

Ricky Martin es uno de los ejemplos más sorprendentes de esto último. Destila admiración este ensayo por el cantante de María, La bomba y Livin' la vida loca, un hombre al que, como recuerdan, para ser aceptado tuvo que limar su identidad, cantar pop y no ritmos puertorriqueños y ocultar su homosexualidad.

Varios músicos destacan el gran conocimiento que tiene Bad Bunny de la cultura musical puertorriqueña

Que él protagonizara uno de los momentos estelares del intermedio de la Super Bowl cantando en solitario Lo que le pasó a Hawaii es analizado por Díaz y Rivera-Ridau como un acto de generosidad y respeto absoluto por parte de Bad Bunny, como si le quisiera decir al mundo "este es el Ricky Martin que os habéis perdido". Y ese es otro de lo descubrimientos más sorprendentes de este ensayo: la generosidad del artista.

Son varios los músicos que han colaborado con él que cuentan aquí cómo les cede su espacio sin miedo a ser eclipsado. Todos destacan el gran conocimiento que tiene Bad Bunny de su música y de la cultura musical puertorriqueña, así que puede que siga sin gustarte lo que hace, pero nada de lo que hace está hecho al azar.

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