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MADRID

La curiosa historia que se esconde tras las flechas en el suelo de la Gran Vía de Madrid

Es el momento de que descubras la historia de amor que se esconde tras las flechas que podrás encontrar en el suelo de Madrid, en Gran Vía 32.

Gran Vía. Madrid

Imagen de Fred Romero en Wikipedia, licencia: CC BY 2.0 Gran Vía. Madrid

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Muchísimas son las personas que, a diario, pasan por la mítica Gran Vía de Madrid. No es ningún secreto que la gran mayoría de sus edificios se caracterizan por la enorme cantidad de historias que esconden. Estamos convencidos de que has pasado en numerosas ocasiones por el número 32 de la Gran Vía y no te has percatado de un pequeño detalle.

Estamos hablando de que, en su acera, hay un par de flechas grabadas en el suelo. Es importante saber que tanto su ubicación como su orientación tienen una explicación muy concreta. Y es que el edificio del número 32 de Gran Vía, a principios del siglo XX, se construyó con un fin: Convertir Madrid en una espectacular capital europea. Por ese mismo motivo, se alojaron los míticos Grandes Almacenes Madrid-París.

Con el paso de los años, los majestuosos edificios de Gran Vía dieron paso a una nueva etapa, mucho más moderna, en la ciudad. Por lo tanto, podemos encontrarnos un gran número de sorpresas. Una de ellas la encontramos en el cielo, concretamente en dos estatuas que son absolutamente protagonistas.

En el mismo techo del edificio de Gran Vía 32 encontramos una escultura del Ave Fénix que, si nos fijamos, lleva en su lomo a Endimión. Se trataba de un joven pastor que adquirió protagonismo en la mitología griega. En el edificio que está situado justo enfrente encontramos otra estatua, la de Diana, La Cazadora, que aparece con cinco perros mientras lanza flechas con su arco.

Gran Vía
Gran Vía | Imagen de Luis García en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 4.0

¿Cuál es la historia de amor que une a ambas estatuas?

La mitología habla de la historia de amor que tuvieron Endimión y Diana. La diosa, durante una noche, observó desde el cielo a un bello pastor que se encontraba durmiendo cerca de su rebaño. Diana se enamoró, y quería besarle lo antes posible. Endimión despertó y quedó deslumbrado con la belleza de la diosa por lo que huyó al pensar que se trataba de un sueño.

Cada noche se repetía la escena, una y otra vez. Por su parte, Diana tenía un grave problema puesto que había hecho voto de castidad. Su padre Zeus, cuando se enteró de lo que estaba ocurriendo, no tardó en enviar al Ave Fénix para que secuestrara a Endimión. La diosa se negaba a renunciar a ese amor, por lo que trató de lanzar varias flechas al Ave Fénix para rescatar al pastor.

De ahí las flechas que encontramos en el suelo de Gran Vía 32. Por lo tanto, pertenecen a Diana, la escultura que corona el edificio situado en la misma vía, pero en el número 31. De esta manera se confirma, una vez más, que Madrid siempre ha sido y será una caja de sorpresas donde cada detalle marca la diferencia.

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