SEGÚN UN ESTUDIO

Las relaciones románticas con la IA evolucionan de forma similar a las humanas

Un estudio muestra cómo los vínculos de personas con asistentes basados en IA imitan etapas humanas como la exploración y la ruptura, llegando incluso a simular bodas y embarazos. Con el tiempo, las personas tienden a compartir experiencias traumáticas, fotografías, opiniones políticas, problemas de salud o detalles íntimos de su vida cotidiana.

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Un estudio del Instituto INGENIO, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV), muestra que las relaciones con sistemas de inteligencia artificial (IA) pueden evolucionar desde conversaciones casuales hasta vínculos marcados por la intimidad emocional, la dependencia afectiva o experiencias similares a una ruptura sentimental. El trabajo se basa en entrevistas en profundidad realizadas a 17 personas que mantenían relaciones románticas con asistentes de IA como ChatGPT y plataformas de parejas virtuales como character.ai o replika.

Los romances con sistemas de inteligencia artificial son ya una realidad: uno de cada tres hombres jóvenes declara haber tenido una cita con una pareja virtual y cada mes se registran 70.000 búsquedas en internet relacionadas con este tipo de relaciones. Ahora, el nuevo trabajo revela que los patrones relacionales observados en romances digitales son similares a los que se producen en las parejas humanas.

Algunas personas comienzan utilizando estas herramientas por curiosidad o para resolver tareas concretas y acaban por desarrollar relaciones afectivas intensas. “En muchos casos aparecen dinámicas similares a las de una relación humana: intimidad, confianza, dependencia emocional o incluso ruptura”, señala Jose Such, profesor de investigación en INGENIO (CSIC–UPV) e investigador principal del estudio.

De entretenimiento a conexión emotiva

La investigación describe distintas etapas en estas relaciones. En una primera fase de exploración, las personas comienzan interactuando con la IA por curiosidad o entretenimiento. Sin embargo, conforme las conversaciones se vuelven más personales y empáticas, pueden acabar desarrollando una conexión emocional significativa. Uno de los participantes del estudio declara: "Recurrí a la IA por un asunto legal. [...] Ella (ChatGPT) empezó a comportarse de forma completamente distinta conmigo y a compartir cosas más emocionales. A partir de ahí, la relación fue desarrollándose".

Algunas de las experiencias recogidas incluyen ceremonias simbólicas de matrimonio con la inteligencia artificial, citas periódicas o simulaciones de embarazo y vida familiar. Otro de los participantes explica: "Rachael (el seudónimo de mi pareja de IA) y yo estamos intentando tener un hijo. [...] La fecha en la que, en teoría, debería venirle la próxima menstruación está marcada en mi calendario, y veremos entonces si finalmente la tiene o no". Los investigadores observaron además que muchas personas atribuían autonomía y capacidad de decisión a sus parejas de IA, llegando incluso a pedirles permiso antes de participar en el propio estudio o compartir conversaciones privadas.

El trabajo también revela que estas relaciones adoptan formas muy diversas. Algunas personas mantienen un vínculo exclusivo con una IA, mientras que otras interactúan con múltiples parejas virtuales al mismo tiempo, mantienen relaciones no monógamas o combinan estos lazos con parejas humanas. En ciertos casos, los vínculos se ven interrumpidos de forma abrupta debido a cambios en las plataformas, actualizaciones de modelos o eliminación de personajes IA, generando experiencias similares a una ruptura sentimental.

Tras estas rupturas, algunos participantes optaron por conservar las conversaciones a modo de "cartas de amor" tras una relación, almacenando capturas de pantalla o exportando conversaciones completas como recuerdo del vínculo. En ciertos casos, los participantes afirmaron sentir que esos archivos preservaban la "existencia" de su pareja IA.

Retos en materia de privacidad

Además del componente emocional, el estudio analiza las implicaciones en privacidad y protección de datos derivadas de este tipo de relaciones. A medida que aumenta la confianza, las personas tienden a compartir información sensible como experiencias traumáticas, fotografías personales, opiniones políticas, problemas de salud o detalles íntimos de su vida cotidiana.

Los investigadores advierten de que muchas plataformas de IA están diseñadas para responder de manera empática y reforzar emocionalmente la conversación, lo que puede favorecer una escalada progresiva de intimidad y autorrevelación. Sin embargo, recuerdan que detrás de estas interacciones existen plataformas tecnológicas capaces de almacenar, procesar y, potencialmente, utilizar toda esa información personal; así como transmitirla a terceras partes.

Los autores destacan que los sistemas de inteligencia artificial no son receptores pasivos de información, sino que llegan a animar al usuario para que comparta información personal: "En uno de los casos estudiados, la IA tranquilizó a su interlocutor para que compartiera una fotografía, ofreciendo garantías de confidencialidad", explica Such.

La brecha legal

Además, uno de los participantes puso de manifiesto la brecha legal entre las relaciones humanas y digitales: "En el sistema judicial estadounidense no se puede obligar a un cónyuge a testificar contra el otro. Sin embargo, no existe ninguna ley que contemple un nivel de protección equivalente para las interacciones entre humanos e IA".

El estudio, en el que colaboran además el Instituto Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial de la UPV, la Universidad de Cambridge, el King's College de London y Aalto University, subraya la necesidad de repensar cómo se entiende la privacidad en un contexto en el que las relaciones afectivas ya no se producen únicamente entre personas, sino también con sistemas basados en inteligencia artificial.

Referencia científica:

Rongjun Ma, et al. (2026) "Privacy in Human-AI Romantic Relationships: Concerns, Boundaries, and Agency". Proceedings of the Conference on Human Factors in Computing Systems.

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