DESARROLLADO POR INROBICS

Así es Robic, el robot que acompaña a niños con daño neurológico en sesiones de rehabilitación

En el entorno clínico, puede guiar ejercicios terapéuticos, proponer actividades de estimulación cognitiva, trabajar habilidades comunicativas y generar dinámicas más atractivas para los niños. En casa, un avatar permite trasladar parte de esa experiencia a una tableta o dispositivo móvil, siempre bajo la programación y supervisión del terapeuta.

niño en el hospital

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Un robot que propone ejercicios de brazos, plantea retos de memoria con luces de colores, baila, cuenta historias o acompaña a un niño con daño neurológico durante una sesión de rehabilitación puede parecer una escena de futuro. Sin embargo, en dos hospitales públicos españoles esta tecnología ya se está evaluando en un contexto clínico real.

Esa es la base del proyecto 'Rehabilitación hospitalaria y domiciliaria basada en Robótica Social Asistencial e Inteligencia Artificial para población pediátrica', financiado por la Agencia Estatal de Investigación. La iniciativa está liderada por INROBICS Social Robotics, una empresa de salud digital nacida como spin-off de la Universidad Carlos III de Madrid.

El objetivo no es sustituir al profesional sanitario, sino ampliar sus capacidades, mejorar la motivación de los pacientes pediátricos y facilitar que parte del tratamiento pueda continuar también en casa, según explica Fuensanta García Martín, terapeuta ocupacional y asesora clínica PRRC en Inrobics Social Robotics.

Robot físico y avatares virtuales

La tecnología desarrollada por INROBICS tiene su origen en trabajos de investigación universitarios vinculados a la inteligencia artificial y la robótica social. Sus fundadores comenzaron explorando el potencial de estos sistemas para mejorar la motivación de niños que debían realizar tratamientos rehabilitadores. La respuesta de los pacientes y sus familias impulsó la evolución de aquella investigación hacia una solución sanitaria real.

Hoy, esa solución se articula en torno a Alma, la IA social desarrollada por INROBICS, capaz de dar vida tanto al robot físico como a avatares virtuales.

En el entorno clínico, el robot, llamado Robic, puede guiar ejercicios terapéuticos, realizar actividades de estimulación cognitiva, trabajar habilidades comunicativas o generar dinámicas más atractivas para los niños. En casa, el avatar permite trasladar parte de esa experiencia a una tableta o dispositivo móvil, siempre bajo la programación y supervisión del terapeuta.

La importancia de la motivación

En rehabilitación pediátrica, la repetición de ejercicios es esencial, pero mantener la motivación durante semanas o meses puede resultar difícil. La robótica social introduce un elemento de interacción que convierte la sesión en una experiencia más dinámica.

Según explica García Martín, muchos niños perciben el robot no solo como una herramienta, sino como un acompañante que hace más llevadero el tratamiento. Al mismo tiempo, la plataforma permite recoger datos objetivos durante la ejecución de los ejercicios.

Gracias al uso de sensores y sistemas de captura de movimiento, el profesional puede conocer si el paciente ha realizado la actividad, cómo la ha ejecutado y qué evolución presenta. Esto supone una ayuda relevante para los equipos clínicos, que pueden complementar su juicio profesional con información estructurada y generar informes de seguimiento con mayor facilidad.

La rehabilitación en casa

El proyecto tiene, además, una dimensión especialmente importante: llevar la rehabilitación más allá del hospital. En algunos casos, las familias deben desplazarse para acceder a terapias especializadas.

Esto supone una carga añadida, especialmente en territorios alejados de grandes centros sanitarios o cuando los tratamientos requieren intensidad y continuidad. La posibilidad de pautar ejercicios domiciliarios, supervisados posteriormente por el terapeuta, abre la puerta a modelos de atención más flexibles y personalizados.

INROBICS aporta el desarrollo tecnológico, la experiencia en robótica social e inteligencia artificial y el conocimiento acumulado en soluciones de rehabilitación digital. A diferencia de otros ámbitos tecnológicos, una solución sanitaria debe superar procesos de validación, regulación, autorización ética y generación de evidencia clínica.

La empresa cuenta con software declarado como producto sanitario y, para trabajar con determinadas poblaciones pediátricas, ha tenido que solicitar las autorizaciones correspondientes. La regulación, explica García Martín, es necesaria para garantizar la seguridad, aunque representa un esfuerzo importante para una empresa emergente.

Robótica en el ámbito sanitario

La robótica social aplicada a la salud no plantea un escenario de sustitución del profesional, sino de acompañamiento y refuerzo. El terapeuta sigue definiendo los objetivos, programando las actividades y tomando las decisiones clínicas. La tecnología ayuda a intensificar tratamientos, recopilar información, motivar al paciente y extender la intervención al domicilio.

El proyecto ha sido financiado por la AEI, a través de la convocatoria de Proyectos de Colaboración Público-Privada 2023, y cofinanciado por la Unión Europea. Además, cuenta con la participación de la Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y la Fundación del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús.

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