Desde que Microsoft lanzó la primera versión de Surface ha ido experimentando con la mezcla para conseguir el mejor combinado: el híbrido se ha acercado a los portátiles (especialmente con Surface Pro 3) y a las tabletas (sobre todo al principio). El tener dos modelos (RT, que luego se quedó sin letras, y Pro, que conservó su título) permitía tener una estrategia Coca-Cola Light. Es decir, lo mismo, pero sin azúcar y procesador ARM, que daba menos potencia y más batería.

Ahora ha llegado Surface 3, que será la Zero de los de Redmond, pues la idea es que no se note mucho la diferencia entre una y otra... aunque las hay.

La primera es obvia: Surface 3 es un par de pulgadas más pequeña que la versión Pro (vamos, que podremos utilizar el manido tópico de la hermana mayor). Con 10,8 pulgadas, no se trata de una versión 'mini', simplemente es más pequeña. Por dentro, también. Abandona ARM y se pasa a Intel Atom, así que contará con la versión completa de Windows, si bien su rendimiento será más cercano al de una tableta. Al menos, según Microsoft, que asegura que se acerca al rendimiento de un procesador i3. Habrá que meterle caña para comprobarlo. Se pondrán a la venta un modelo con 2 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento SSD y otro más caro con 4 y 128.

La buena noticia es que la autonomía estará en el entorno de las 10 horas, el peso baja bastante (se queda en 622 gramos y no ha adelgazado más para dejar sitio al puerto USB) y el precio de salida, también. Eso sí, posiblemente no baje lo suficiente como para ser una opción para muchos: parte de los 599 euros, y eso sin sumar los 129 que cuesta la funda-teclado.

También se lanzarán versiones exclusivas para el mercado empresarial (4 GB de RAM y 64 de almacenamiento, por 649 euros) y el de la educación (2 y 32, por unos 539 euros en un pack con teclado y lápiz).

La estrategia es similar a lo que ha hecho Apple con su nuevo MacBook. Básicamente, lo que han decidido las dos compañías es que si hay gente que puede —y quiere— trabajar con una tableta, se lo ofrecen en un formato más propicio para la ofimática como es el de un portátil.

Los de la manzana, claro, cuidan más el diseño y cobran más por el producto. Los de las ventanas se quedan más cerca de 'Tabletolandia' y quieren que toquetees la pantalla. O, mejor, que uses para ello el lápiz que han puesto a la venta por 49 euros.

A primera vista, puede funcionar. No obstante, el precio puede ser una gran barrera, ya que por los 730 euros que habría que gastar para tener el equipo completo hay varios dispositivos capaces de mover un Photoshop, por ejemplo, sin problemas. Surface 3 se enfrentará a los usos más comunes (navegar, ver vídeo, trabajar con documentos de texto y el ocasional Excel salido del infierno) sin despeinarse. Más, no.

A cambio, un formato cómodo, la posibilidad de usar el cargador del móvil (si no es un iPhone, lógicamente), una autonomía de más de una jornada laboral y un entorno Windows.

¿Será esta Coca-Cola Zero digna sustituta de la versión original? Tiene todo para ello y supone un ahorro considerable. El problema es que en este caso con quien debe competir es con un mercado saturado de Pepsi, que no está tan mal y es más barata.