FARMACÉUTICO FERNÁNDEZ LO EXPLICA

La verdadera razón por la que no deberías mezclar alcohol con antibióticos

La realidad es que no son tantos los antibióticos con los que el alcohol interfiere directamente.

Alcohol y antibióticos

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¿Cuántas veces hemos escuchado eso de, "si estás tomando antibiótico no bebas alcohol porque anula el efecto"? Lo cierto es que siempre se ha tenido la creencia de que el alcohol mezclado con los antibióticos reduce el efecto de estos o hace que el alcohol te siente peor. Sin embargo, estábamos equivocados.

La venta de antibióticos sin receta promueve su empleo excesivo.
La venta de antibióticos sin receta promueve su empleo excesivo. | Stevepb / Pixabay

Así lo explicaba Álvaro Fernández, el conocido Farmacéutico Fernández en las redes sociales. En un reciente vídeo que publicaba en TikTok afirmaba que es muy habitual que le pregunten "si tengo no sé qué evento y estoy tomando antibiótico, ¿puedo tomar alcohol, o si lo hago me muero?". La realidad, tal y como explica este experto, es que "hay algunos, pero no muchos, no son tantos los antibióticos con los que el alcohol interfiere directamente". Entonces, ¿por qué es perjudicial esta mezcla?

La clave está en la recuperación

"El problema es que el alcohol siempre va a interferir con tu recuperación", explica Álvaro. Es decir, "el alcohol siempre afecta negativamente a tus defensas, que son las que te están ayudando a recuperarte de esa infección".

En definitiva, y siguiendo las recomendaciones de este experto, "si estás tomando antibiótico porque tienes una infección, no bebas nunca alcohol".

Otros medicamentos que no deben mezclarse con alcohol

El National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) proporciona una lista con todos los medicamentos que pueden causar efectos secundarios si se combinan con alcohol:

  • Antihistamínicos, ya que pueden producir somnolencia, letargo, mareos y aumenta el riesgo de sobredosis.
  • Antiepilépticos, benzodiacepinas, los utilizados para el tratamiento de la depresión, para dormir y relajantes musculares, ya que aumenta el riesgo de sobredosis, de problemas cardíacos y pueden provocar mayor somnolencia y mareos.
  • Antiinflamatorios, que pueden producir molestias gástricas, úlceras y hemorragias.
  • Anticoagulantes, los cuales pueden producir hemorragias.
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