Cada persona envejece de manera diferente, con signos que se manifiestan tanto externa como internamente. Con el tiempo, los años vienen asociados a diversos problemas de salud, que varían tanto en tipo como en gravedad según el caso. Pero ¿por qué estas diferencias si todos pertenecemos a la misma especie?

Expertos de todo el mundo investigan para resolver esta y otras preguntas sobre el envejecimiento para desarrollar estrategias que nos permitan retrasar (o incluso prevenir) la aparición de enfermedades y su avance.

Aunque el paso del tiempo nos afecta de forma diferente, un grupo de científicos de la Universidad de Stanford ha descrito recientemente cuatro niveles biológicos principales en los que se presentan esas variaciones. Si conocemos el tipo de envejecimiento al que estamos predispuestos, podremos tomar medidas para mantener nuestra salud en condiciones óptimas por más tiempo.

El secreto está en la sangre

Si bien el envejecimiento ha sido ampliamente estudiado en grandes poblaciones, pocas veces se han observado sus efectos a nivel individual a lo largo del tiempo. Es por eso que los expertos estadounidenses decidieron estudiar durante dos años la evolución de cada uno de los participantes en su investigación (106 personas con edades comprendidas entre los 29 y los 75).

Existen diferentes marcadores a nivel molecular y clínico utilizados para monitorizar las consecuencias del paso de los años, ya que sufren cambios a medida que envejecemos. Algunos de ellos son la insulina o el colesterol, cuya concentración en sangre varía en la senectud.

Los investigadores analizaron las variaciones en numerosos factores (proteínas, microbios, metabolitos, etc.), tanto conocidos como nuevos, y estudiaron cómo se relacionaban con el envejecimiento. De esta forma pudieron identificar aquellos que más cambiaron sufrieron en esos dos años.

Con esta información, determinaron la existencia de cuatro rutas de envejecimiento, es decir, cuatro niveles a los que se producen cambios en el organismo con la edad. Estos son el metabólico (relacionado con el procesamiento de ciertas sustancias en el cuerpo), el inmunológico (relacionado con la respuesta inmune), hepático (relacionado con la función del hígado) y nefrítico (relacionado los riñones).

Así, dependiendo del tipo (o tipos) de envejecimiento al que tienda una persona, desarrollará unos u otros achaques. Por ejemplo, aquellos con una predisposición al envejecimiento metabólico serán más proclives a desarrollar problemas como la diabetes.

Además del tipo de envejecimiento, las personas también presentamos diferencias en la velocidad con la que se desarrollan los achaques propios de la edad.

Factores como la dieta o el ejercicio influyen en el envejecimiento | Silviarita I Pixabay

¿Podemos retrasar el envejecimiento?

Lejos de representar un motivo de desánimo, conocer los posibles problemas de salud a los que estamos predispuestos puede servir para desarrollar estrategias que nos permitan prevenirlos y retrasar algunos procesos del envejecimiento.

Aunque son necesarios más estudios que arrojen nuevas pistas sobre los cambios que experimenta el organismo en la senectud, según Michael Snyder, uno de los autores de la investigación, su estudio “demuestra que es posible mejorar la forma en que envejecemos”.

Snyder y sus colegas encontraron numerosas diferencias entre los participantes. Mientras que en algunos detectaron cambios muy importantes, en otros apenas observaron ninguna alteración durante los dos años de estudio.

Además, comprobaron que en aquellas personas que modificaron ciertos hábitos o adoptaron un estilo de vida más saludable (llevando una dieta sana o haciendo más ejercicio físico), algunos de los marcadores de envejecimiento disminuyeron con el tiempo. En algunos casos, esto significaba que su cuerpo se deterioraba más despacio.

Sin embargo, los efectos del ejercicio o la dieta no fueron tan evidentes en todos los casos. Los investigadores advierten que podrían necesitar más tiempo para manifestarse. Todavía quedan muchas cuestiones por resolver en torno al envejecimiento humano.

SEGURO QUE TE INTERESA:

Por qué nos entran más ganas de orinar cuando hace frío

Mosca de la fruta: qué es y por qué debes darle las gracias si te gusta el queso