Para muchas personas, los días lluviosos resultan un incordio. Sobre todo si hay una rutina por hacer a un ritmo acelerado e ir de un lugar a otro, ocuparse del trabajo, de la casa, y de más actividades que no puedes dejar a un lado. Y la lluvia lo entorpece todo un poco, pues nos sentimos más cansados y con más sueño. ¿Alguna vez te has preguntado qué es exactamente lo que te hace sentir así?

Este fenómeno atmosférico ejerce una fuerte influencia en nosotros. Lo primero que decimos cuando nos despertamos en un día nublado no suele ser: "¡Qué bien que llueva! Le va a venir genial a las plantas, al medio ambiente, a nosotros los seres humanos...". No. La primera reacción se suele acercar más a "pfffffff…" porque da pereza desde el minuto cero: cielo gris, frío, paraguas… La idea no es muy apetecible. Nada que tenga que ver con salir de casa, porque lo que sí suena bien es pasarlo entero en la cama, bajo la manta, una taza de chocolate caliente en mano, el sonido de la lluvia fuera, y no preocuparte absolutamente de nada más que de descansar.

Es un plan genial en los momentos otoñales de frío acechante. Pero ¿nunca te has preguntado por qué? ¿Qué es lo que nos hace sentirnos cansados? ¿Por qué no se produce en nuestro cuerpo otra reacción, como ponerse las botas de agua y salir a saltar los charcos como revivir esos momentos de la infancia? Aunque no hay estudios científicos que respalden cómo nos afecta la lluvia, hay firmes evidencias que demuestran que nuestro cuerpo reacciona sintiéndose más cansado y somnoliento. Te damos los detalles en el vídeo.

El ambiente acogedor que se crea en casa choca brutalmente con salir al chaparrón. Pero hay que seguir adelante con la rutina a pesar del doloroso proceso que supone quitarse el edredón de encima esa mañana de otoño que podría ser tanto un sueño idílico, como convertirse en un infierno, dependiendo de si es un sábado o un lunes.

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