BUENOS RESULTADOS

Fovinaciclib: un nuevo candidato para reforzar el tratamiento del cáncer de mama más frecuente

Más de dos de cada tres tumores tienen relación con las hormonas que ataca este fármaco.

Cáncer de mama

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Cada año se diagnostican en el mundo más de dos millones de nuevos casos de cáncer de mama. Según la Organización Mundial de la Salud, es el tumor más frecuente entre las mujeres y una de las principales causas de muerte por cáncer a escala global. Pero bajo la etiqueta de "cáncer de mama" se esconden enfermedades muy diferentes.

Algunos tumores dependen de hormonas como los estrógenos para crecer. Otros están impulsados por alteraciones en la proteína HER2. Otros carecen de ambas características y reciben el nombre de tumores triple negativos. Esta diversidad explica por qué no existe un único tratamiento para todos los pacientes.

De hecho, aproximadamente el 70% de los casos de cáncer de mama pertenecen a una categoría concreta: tumores positivos para receptores hormonales y negativos para HER2, conocidos habitualmente como HR+/HER2-. Es precisamente en este grupo, el más frecuente de todos, donde un nuevo ensayo clínico internacional acaba de mostrar resultados prometedores.

El estudio, publicado en JAMA Oncology y presentado durante el congreso anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO), evaluó un fármaco experimental denominado fovinaciclib en pacientes con cáncer de mama avanzado o metastásico HR+/HER2-.

Para entender la importancia del hallazgo conviene explicar primero cómo se trata actualmente esta enfermedad. En los últimos años, el tratamiento estándar de primera línea para este tipo de tumores combina terapia hormonal (mediante fármacos como letrozol o anastrozol) con inhibidores de CDK4/6, una familia de medicamentos que bloquean proteínas esenciales para la división celular. Fármacos como palbociclib, ribociclib o abemaciclib han cambiado el pronóstico de miles de pacientes al retrasar significativamente la progresión de la enfermedad. El mencionado fovinaciclib pertenece precisamente a esta familia.

Lo que intentaba averiguar el nuevo ensayo era si este inhibidor de CDK4/6 podía ofrecer resultados comparables o incluso superiores a los obtenidos con otros tratamientos ya establecidos.

Para responder a esa pregunta, los autores, liderados por Peng Yua, de la Academia China de las Ciencias, reclutaron a 417 mujeres con cáncer de mama avanzado HR+/HER2- en 63 hospitales de China. Las participantes fueron asignadas aleatoriamente a recibir fovinaciclib o un placebo, ambos combinados con tratamiento hormonal estándar. Ni las pacientes ni los médicos conocían qué tratamiento estaban recibiendo las voluntarias, una de las herramientas más eficaces para reducir sesgos en investigación clínica.

Además, la evolución de los tumores fue evaluada por un comité independiente cegado respecto a la asignación de los tratamientos. Es lo que se conoce como triple ciego porque las tres partes involucradas desconocen el tratamiento de cada grupo. Algo que lo convierte en uno de los sistemas de evaluación más fiables para la ciencia. Y los resultados fueron llamativos.

Durante el análisis intermedio, el riesgo de progresión tumoral o muerte fue un 45% menor en las pacientes tratadas con fovinaciclib. La variable principal del estudio fue la llamada supervivencia libre de progresión, es decir, el tiempo durante el cual el cáncer permanece controlado sin empeorar. En el momento del análisis, las pacientes que recibían fovinaciclib todavía no habían alcanzado la mediana de supervivencia libre de progresión, mientras que en el grupo placebo esa cifra fue de 20,2 meses. También mejoraron otros indicadores relevantes.

Dos años después del inicio del tratamiento, el 65,5% de las pacientes tratadas con fovinaciclib seguían sin progresión de la enfermedad, frente al 38,9% de quienes recibieron placebo. Además, la tasa de respuesta tumoral fue notablemente superior: el 66,3% de las pacientes tratadas con el nuevo fármaco experimentó una reducción objetiva de sus tumores, frente al 39,2% del grupo control.

Pero, como ocurre con prácticamente todos los tratamientos oncológicos, los beneficios vinieron acompañados de efectos adversos. Los más frecuentes fueron alteraciones hematológicas, especialmente disminución de neutrófilos y glóbulos blancos. Sin embargo, los autores destacan que la tasa de abandono del tratamiento debido a efectos secundarios fue muy baja: apenas un 1,4% en ambos grupos. Además, la calidad de vida comunicada por las pacientes permaneció estable a lo largo del estudio. Aun así, el equipo de Yua, señala varias limitaciones importantes.

La supervivencia global todavía no puede evaluarse porque el seguimiento continúa y aún se han producido pocos fallecimientos para extraer conclusiones sólidas. Además, todas las participantes procedían de hospitales chinos, por lo que será necesario confirmar los resultados en poblaciones más diversas antes de generalizar plenamente las conclusiones. Por eso sería prematuro hablar de una revolución terapéutica.

Pero lo que sí muestra el estudio es algo quizá menos espectacular, pero igualmente importante: una nueva herramienta potencial para el subtipo más frecuente de cáncer de mama avanzado. Si los resultados se confirman con un seguimiento más prolongado y en otras poblaciones, fovinaciclib podría incorporarse al creciente arsenal de inhibidores de CDK4/6 que han transformado el tratamiento de millones de pacientes durante la última década.

Y dado que siete de cada diez casos de cáncer de mama pertenecen precisamente a este subtipo hormonal, cualquier mejora, incluso modesta, tiene el potencial de beneficiar a cerca de un millón y medio de mujeres anualmente.

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