INVESTIGACIÓN

Un fármaco que imita la progesterona, una nueva esperanza contra el cáncer de mama

Modula la actividad tumoral y evitar que las células proliferen de forma descontrolada.

Mujer haciéndose una mamografía

Mujer haciéndose una mamografíaiStock

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El cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente en todo el mundo y representa una carga enorme para la salud pública. Cada año se diagnostican más de 2,3 millones de casos y, aunque los tratamientos han avanzado significativamente, sigue siendo una de las principales causas de muerte por cáncer en mujeres. En España también las cifras son altas: es el cáncer más común en mujeres, y aproximadamente dos de cada tres tumores de mama expresan receptores hormonales, proteínas que permiten que hormonas como el estrógeno o la progesterona ordenen a las células tumorales crecer y dividirse.

Durante décadas, la terapia hormonal que bloquea el efecto del estrógeno ha sido una piedra angular del tratamiento en los cánceres de mama que tienen receptores hormonales positivos. Estos tratamientos, como los moduladores selectivos del receptor de estrógeno, han mejorado la supervivencia al frenar señales de crecimiento químicas en las células tumorales. Sin embargo, en muchos casos las células cancerosas desarrollan resistencia a estas terapias y siguen creciendo pese al tratamiento, lo que hace urgente encontrar nuevas formas de combatirlas. Un nuevo estudio, publicado en Nature Cancer, sugiere una vía innovadora:potenciar o imitar la acción de la progesterona en lugar de limitarse a bloquearla, para modular la actividad tumoral y evitar que las células proliferen de forma descontrolada. Aunque la investigación aún está en fases tempranas, los científicos involucrados destacan que esta estrategia puede abrir un nuevo frente terapéutico en aquellos subtipos de cáncer de mama que responden a señales hormonales.

Según los autores, liderados por Rebecca Burrel, la progesterona no es simplemente una hormona reproductiva, sino que, cuando se dirige correctamente, puede influir en la biología de las células tumorales de forma diferente a lo que han hecho los tratamientos clásicos centrados en el estrógeno.

"Nuestro trabajo sugiere que al imitar o modular la acción de la progesterona de forma selectiva podemos influir en cómo las células cancerígenas responden a señales de crecimiento, lo que podría ayudar a detener o ralentizar la progresión tumoral", señala el estudio.

Este enfoque se basa en la observación de que muchos tumores positivos para receptores hormonales no solo expresan receptores de estrógeno, sino también de progesterona, y que estos receptores interactúan de manera compleja dentro de la célula cancerígena. En algunos modelos preclínicos, un fármaco que modula la vía de la progesterona ha logrado suprimir la proliferación tumoral más eficazmente que algunos tratamientos tradicionales. Estudios previos, por ejemplo, con compuestos como giredestrant, han mostrado que bloquear la respuesta exagerada a progesterona conducida por ciertas mutaciones puede reducir el crecimiento de tumores en modelos experimentales de cáncer de mama.

"Estos resultados nos muestran que la interacción entre el receptor de estrógeno y el de progesterona es más compleja de lo que pensábamos y ofrece oportunidades terapéuticas que no habíamos explorado completamente", señala Burrell.

Mujer tocándose un pecho
Mujer tocándose un pecho | Pixabay

Lo verdaderamente novedoso de este enfoque es que intenta usar la propia maquinaria hormonal de la célula para reprogramar su comportamiento, promoviendo señales que pueden contrarrestar la proliferación descontrolada típica de los tumores. Esto representa un giro conceptual interesante: no se trata únicamente de inhibir señales de crecimiento, sino de introducir moduladores que alteren la manera en que la célula interpreta esas señales.

Además, el equipo de Burrell subraya que esta clase de fármacos podría ser particularmente relevante en subtipos de cáncer que, por su perfil genético, tienden a desarrollar resistencia a terapias estándar.

"La historia clínica muestra que muchos tumores terminan siendo resistentes a las terapias actuales; explorar nuevas formas de dirigir la biología celular es esencial si queremos ampliar nuestras opciones terapéuticas", añade el estudio.

Aunque es temprano para saber si este fármaco llegará a convertirse en una opción clínica estándar, su desarrollo y la comprensión de cómo actúa abre una puerta prometedora. La investigación futura tendrá que demostrar en ensayos clínicos si estos efectos observados en modelos experimentales se traducen en beneficios reales para pacientes.

En definitiva, este avance recuerda que la lucha contra el cáncer de mama no se limita a estrategias tradicionales, sino que requiere explorar nuevas direcciones biológicas como la modulación hormonal fina, que podrían ampliar el arsenal terapéutico y ofrecer esperanza a quienes hoy no responden a tratamientos convencionales.

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