Alrededor de 150 países celebran este viernes 27 de septiembre la Huelga Mundial por el Clima en una manifestación mundial tras una semana de huelgas y movilizaciones para frenar lo posible antes de que sea demasiado tarde (y queda poco para ello). Pero no alcanzan siete días, la acción debe ser permanente. Y así lo demuestran mentes inquietas como la del diseñador indonesio Faris Rajak Kotahatuhaha, que ha ideado un proyecto para volver a congelar el Ártico. Los estados pueden planear medidas para proteger a las ciudades, pero este joven ha ido más allá: planea restaurar el sistema polar "recongelando el Ártico".

Alarma mundial

Aumento de las temperaturas, mayor radiación solar, condiciones meteorológicas extremas, casquetes polares y glaciares derritiéndose, el nivel del mar subiendo cada vez más rápido, cada vez más acidificado... Y mientras, las emisiones de gases de efecto invernadero no disminuyen. El panorama del planeta es alarmante, los afectados directamente somos los seres humanos y las sirenas suenan en cientos de rincones del planeta llamando a la acción y la conciencia de cada individuo del globo, con especial dedicación en una semana que muchos califican de histórica: la Huelga Mundial por el Clima.

El impacto sobre los océanos

El pasado miércoles 25 de septiembre la ONU presentó en Mónaco el informe del Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC), el más extenso hasta la fecha sobre el impacto de la crisis climática en los océanos y la criósfera. El nivel del mar está subiendo 10 veces más rápido que el siglo pasado, millones de personas que habitan en zonas costeras están amenazadas por el aumento del nivel del mar cuya tasa, según el informe, ha aumentado hasta 2,5 veces más rápido que la última década y se calcula que en 2100 habrá aumentado un metro. El Océano Ártico ha perdido el 95% de su hielo más antiguo y duradero en los últimos 30 años y se prevé que glaciares en Europa, África, Andes e Indonesia perderán, de aquí a finales de siglo, más del 80% de su masa de hielo.

Recongelando el Ártico

Faris Rajak Kotahatuhaha desarrolló un proyecto llamado "Re-freeze the Arctic" para presentarlo al Concurso Internacional de Diseño de la Asociación de Arquitectos Siameses (ASA) celebrado en Tailandia en mayo de este año y con el que ganó el segundo premio. Junto con sus colaboradores, Denny Lemana Budi y Fiera Alifa, diseñó un buque submarino con un tanque hexagonal. Al sumergirse en el agua de alta mar, el submarino recoge agua que almacena en el tanque y mediante ósmosis inversa separa la sal del agua para que esta, mediante turbinas de aire, alcance el punto de congelación, -16 grados centígrados. El proceso de congelación tarda un mes, y el resultado es la liberación al mar de un "new ice baby", como lo llama él: 2.027 metros cúbicos y 24 metros de ancho. Estos tienen forma hexagonal para agruparse más fácilmente generando un patrón como el de un panal de abejas o una molécula de agua.

 

Repercusiones

El proyecto ayudaría a restaurar el ecosistema y salvar los hábitats. Además, los icebergs ayudan a sombrear el agua del océano, pues reflejan la energía del sol, impidiendo así que la absorba el agua y evitando un aumento de su temperatura. Una idea prometedora y ambiciosa pero que despierta dudas en expertos, como la periodista científica Carly Cassella, al señalar en un artículo para Science Art que el proyecto tendría que elevarse a una escala inmensa para que la cantidad de hielo perdido pueda recuperarse. No obstante, el deshielo de los icebergs no contribuye al aumento del nivel del mar, pues estos flotan en él desde un principio. Es el hielo terrestre el que al derretirse, desemboca en el océano. Por ello, Cassella propone un método muy efectivo: congelar el hielo terrestre, o encontrar la manera de trasladar los "ice babies" a la tierra. Frente a las pretensiones sostenibles de Faris acerca de llevar a cabo el proyecto, la experta se pregunta de qué se van a alimentar los submarinos, dudando de si podrá reunirse la energía eólica suficiente para congelar tanta agua.

Este proyecto es un ejemplo de que cada uno aporta su grano de arena, más o menos grande. Cada pequeño acto, cada idea, es movimiento. Las consecuencias se agravan si nadie hace nada o espera que lo hagan otros, y cada vez es más inminente que este problema sea irreversible, sobre todo si no ralentizamos el ritmo. El proyecto "Recongelar el Ártico" no deja de ser un mecanismo para paliar los síntomas y no para curar la enfermedad, algo que únicamente puede lograrse reduciendo las emisiones de los gases de efecto invernadero.

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