Una investigación que recogen los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos alerta del bajo porcentaje de hombres y mujeres que no realizan este acto higiénico. De acuerdo a sus datos, si el porcentaje aumentara se reduciría el riesgo de propagar infecciones y enfermedades como la diarrea. Lavarse con eficacia las manos implica menos de 1 minuto de nuestras vidas en cada visita.

Nos lo llevan diciendo desde pequeños: después de usar el retrete hay que limpiarse las manos con agua y jabón. Nada de rozarse las yemas de los dedos con un chorro mínimo de líquido. Y ya no decimos cuando este baño es público. Alrededor del inodoro hay muchos gérmenes que no vemos, pero que nos llevamos consigo si no hay una higiene adecuada.

A pesar de este viejo consejo, los estudios dicen otra cosa: nos cuesta lavarnos las manos. Y más a los hombres que a las mujeres. Los Centros para el Control y la Prevención de las enfermedades de Estados Unidos (CDC, en inglés) recuerdan que solo un 31% de los hombres y un 65% de las mujeres lavan sus manos después de usar un baño público.

Estos datos hacen referencia a un estudio del ‘American Journal of Public Health’, que pedía concienciar más a la población sobre ello. Un poco de agua y jabón tras usar el baño reduce el riesgo de padecer algunas enfermedades, como neumonía y diarrea, y propagar infecciones como la gripe. Y no solo tras usar el baño: también, tras sonarse la nariz, toser y estornudar, y antes de manipular alimentos.

El CDC también recomienda que se haga después de cambiar unos pañales y antes y después de cuidar a una persona enferma. Y por supuesto, cada vez que notemos que las manos están sucias o grasientas.

De acuerdo al CDC, al limpiarse con agua y jabón se reduce en un 31% las posibilidades de enfermar por diarrea; en las personas con un sistema inmune débil, estas opciones aumentan al 58%. Mientras tanto, los resfriados pueden disminuir en un 21% en cualquier persona, sea como sea su sistema inmune.

El mejor método para lavarse las manos tras usar un baño público es humedecerlas, añadir jabón, frotar durante 20 segundos, enjuagar, secar con papel y cerrar el grifo con este. Lo de cerrar el grifo con papel no es baladí: lavabos, dispensadores de jabón y secadores automáticos también son foco de gérmenes.