Beber agua sin filtrar y sin tratar se ha puesto de moda en Silicon Valley últimamente. Una preocupante tendencia aupada por algunas 'startups' que venden botellas de ‘agua cruda’, como ha pasado a denominarse.

Las estadounidenses Tourmaline Spring y Live Water (cuyo creador incluso defiende que bebemos agua “con drogas anticonceptivas”), o Zero Mass Water, que ofrece la instalación de sistemas para recoger el agua de lluvia y beberla directamente, son algunas de las empresas que promueven que el agua no se someta a ningún tratamiento bajo los argumentos de que es más natural y saludable que la del grifo o la embotellada.

Se trata de un razonamiento sin ninguna base científica que, sorprendentemente, está convenciendo a algunos compradores en la meca de la tecnología, según desvelaba 'The New York Times'. Uno de ellos es Doug Evans, el fundador de Juiciero, una empresa que protagonizó un auténtico escándalo al vender carísimos exprimidores que en realidad no servían para nada.

La moda ha hecho saltar las alarmas entre la comunidad científica, que advierte de su peligrosidad. Como señala un informe de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense, los humanos llevamos cientos de años intentando limpiar de contaminantes nuestros suministros de agua.

Tratar el preciado líquido es clave para prevenir la propagación de virus, bacterias o parásitos. De hecho, además de contaminantes naturales, el agua lleva productos químicos como herbicidas, pesticidas o desechos industriales que son dañinos para nosotros.

Según la Organización Mundial de la Salud, unas 842.000 personas mueren cada año por culpa de la insalubridad del agua y de un saneamiento y una higiene deficientes. La mejora de la calidad del agua, de las instalaciones del saneamiento y de la higiene en general podría prevenir anualmente la muerte de unos 361.000 niños de menos de cinco años por diarrea.

Además, la OMS destaca que el saneamiento deficiente y el agua contaminada está asociado a enfermedades como el cólera, la disentería, la hepatitis A o la fiebre tifoidea. Así que el agua contaminada contiene microorganismos y sustancias que pueden ser peligrosas para nuestra salud, por lo que la nueva moda de beber 'agua cruda', que se suma a otras tendencias pseudocientíficas como el movimiento antivacunas, supone un grave riesgo para sus seguidores.