Desde que los dinosaurios se extinguieron hace unos 65 millones de años, rara es la vez que puede observarse con detalle la evolución de estos animales que reinaron la Tierra.

Sus restos son escasos y aparecen tan esparcidos que lleva décadas, a veces siglos de investigación, recomponer las piezas del puzzle para averiguar de dónde procedía cada especie, cuáles eran sus ancestros y quiénes fueron sus descendientes. Sólo en un puñado de rincones se puede observar la evolución de estos animales casi en directo a través de sus fósiles. Y uno de ellos es Hell Creek, el arroyo del infierno.

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Este rincón del estado de Montana, en EEUU, es uno de los mayores yacimientos fósiles del mundo y su especialidad indiscutible son los triceratops. En las excavaciones de Hell Creek han aparecido más de 50 cráneos casi intactos de estos animales con tres cuernos que llegaban a pesar casi como algunos tanques de combate modernos.

Durante años, la escasez de restos de triceratops en el resto del mundo ha impedido dilucidar cómo surgieron dos especies conocidas de triceratops. De hecho, tampoco sabemos si esos dos tipos convivieron en el tiempo o fue una especie la que dio lugar a la otra.

Vistos de frente, las dos especies de triceratops mencionadas eran muy diferentes. Unos tenían un gran pico como boca y sobre esta, en la frente, un cuerno de pequeñas dimensiones. A este se le sumaban dos mucho más largos sobre ambos ojos. Este tipo de fisonomía es característica de la especie, Triceratops horridus. Frente a él, el Triceratops prorsus era la imagen inversa: gran cuerno central y pico pequeño ¿Qué relación tenían estos dos animales, eran abuelo y nieto o simplemente primos?

La respuesta está en Hell Creek. Este lugar es como una tarta con tres capas, cada una de un tiempo diferente. Juntas, abarcan dos millones de años y la más reciente data justo del tiempo de la extinción de los dinosaurios. En la primera capa del yacimiento, la más antigua, solo se han encontrado triceratops picudos y con un cuerno central pequeño. En la capa superior, en cambio, que data de hace 65 millones de años, solo hay triceratops con pico pequeño y un cuerno central muy largo. Los dinosaurios cuyos restos descansan en la capa intermedia eran una mezcla de ambas fisonomías o, si se prefiere, de ambas especies. La conclusión de estos hallazgos, publicados recientemente en PNAS, es que estamos ante una sola especie que fue cambiando en el tiempo y que Hell Creek muestra casi en directo a lo largo de dos millones de años de estratos.

“Este estudio aporta una visión detallada de los cambios morfológicos en un mismo género de dinosaurios”, explica John Scanella, investigador de la Universidad del Estado de Montana y coautor del trabajo, en una nota de prensa.

Estos datos se suman a los ya conocidos sobre los sorprendentes cambios que estos dinosaurios experimentaban en vida. A medida que las crías se hacían adultas, sus cráneos y cuernos cambiaban de forma radicalmente y, según Scanella y Jack Horner, coautor del trabajo, acababan teniendo uno de los cráneos más grandes observados en toda la evolución. De hecho aquellos triceratops adultos resultan tan descomunales que estudios anteriores los identificaron como una especie diferente: los torosaurios.

“Hemos encontrado pruebas de que el triceratops no sólo cambiaba de forma durante su vida, sino también que el género se transformó durante el final de la era de los dinosaurios”, detalla Scanella.

Actualmente estamos seguros de que los dinosaurios no se extinguieron, pues las aves actuales son dinosaurios. Sin embargo, la evolución de los triceratops y sus espectaculares formas, al igual que la de otros dinosaurios no avianos, se quedó congelada para siempre hace 65 millones de años, y solo puede 'verse' en lugares como Hell Creek.