EL ALTRUISMO ESTÁ EN LA EXPLICACIÓN

EL ALTRUISMO ESTÁ EN LA EXPLICACIÓN

Encuentran la razón por la que te cuesta cortar con tu pareja

Pensar en la pareja y en sus sentimientos dificulta la ruptura, según una investigación reciente. Los científicos también han apuntado que podría haber percepciones erróneas de la relación, es decir, que una de las dos partes estaría sobrevalorando lo dolorosa que sería la ruptura.

Tóxicas, asfixiantes… Algunas relaciones sentimentales pueden ser un viacrucis. Cuando decidimos terminar con ellas, hacerlo es difícil. La ciencia, como en otros tantos asuntos, se ha planteado saber por qué cuesta tanto acabar con ellas. Y ha obtenido una respuesta.

De acuerdo con un estudio publicado en The Journal of Personality and Social Psychology, la causa más probable de que cueste acabar con una relación es una especie de altruismo. La persona que quiere romper podría estar preocupada por los sentimientos de la otra persona y eso le llevaría a mantener la relación.

Para llegar a esta conclusión 1348 personas en una relación participaron durante 10 semanas en la investigación. Más tarde, se hizo otro estudio con 500 personas que estaban pensando en una ruptura; en este caso, se les siguió durante dos meses.

“Cuando las personas percibían que la pareja estaba muy comprometida con la relación era menos probable que iniciaran una ruptura”, ha explicado Samantha Joel, investigadora de la Western University de Ontario (Canadá). Esto pasaría incluso con aquellas personas que no están satisfechas o entregadas a la relación. “En general, no queremos herir a nuestras parejas y nos preocupa lo que quieren”.

También, el estudio reveló que cuanto más pensaba una persona que su pareja era dependiente de ella, menos probable era que le dijera adiós.

Con esta conclusión, se demuestra una vez más que el ser humano es prosocial, es decir, está predispuesto a ayudar a los demás. Y en principio, estarían descartados los sentimientos de culpa o el miedo a una venganza. El temor es a lo angustiante que una ruptura sería para la pareja. Hasta ahora, los estudios habían demostrado que la cantidad de tiempo, los recursos y las emociones invertidos podían ser decisivos para terminar una relación. También, que el mantenerse en una relación se podría deber a que las alternativas no fueran satisfactorias (quedarse solo o perder a los amigos comunes, por ejemplo).

A pesar de todo, los investigadores no descartan que las personas tengan percepciones erróneas sobre su pareja o la relación. “Podría ser que está sobreestimando cuán comprometida está la pareja y cuán dolorosa sería la ruptura”, advierte Joel. Además, el comportamiento prosocial podría perjudicar a las personas que están en la relacion. Si la relación mejora con el tiempo, explica Joel, está bien mantenerse. Si no, se ha extendido una relación sin necesidad.

Tóxicas, asfixiantes… Algunas relaciones sentimentales pueden ser un viacrucis. Cuando decidimos terminar con ellas, hacerlo es difícil. La ciencia, como en otros tantos asuntos, se ha planteado saber por qué cuesta tanto acabar con ellas. Y ha obtenido una respuesta.

De acuerdo con un estudio publicado en The Journal of Personality and Social Psychology, la causa más probable de que cueste acabar con una relación es una especie de altruismo. La persona que quiere romper podría estar preocupada por los sentimientos de la otra persona y eso le llevaría a mantener la relación.

Para llegar a esta conclusión 1348 personas en una relación participaron durante 10 semanas en la investigación. Más tarde, se hizo otro estudio con 500 personas que estaban pensando en una ruptura; en este caso, se les siguió durante dos meses.

“Cuando las personas percibían que la pareja estaba muy comprometida con la relación era menos probable que iniciaran una ruptura”, ha explicado Samantha Joel, investigadora de la Western University de Ontario (Canadá). Esto pasaría incluso con aquellas personas que no están satisfechas o entregadas a la relación. “En general, no queremos herir a nuestras parejas y nos preocupa lo que quieren”.

También, el estudio reveló que cuanto más pensaba una persona que su pareja era dependiente de ella, menos probable era que le dijera adiós.

Con esta conclusión, se demuestra una vez más que el ser humano es prosocial, es decir, está predispuesto a ayudar a los demás. Y en principio, estarían descartados los sentimientos de culpa o el miedo a una venganza. El temor es a lo angustiante que una ruptura sería para la pareja. Hasta ahora, los estudios habían demostrado que la cantidad de tiempo, los recursos y las emociones invertidos podían ser decisivos para terminar una relación. También, que el mantenerse en una relación se podría deber a que las alternativas no fueran satisfactorias (quedarse solo o perder a los amigos comunes, por ejemplo).

A pesar de todo, los investigadores no descartan que las personas tengan percepciones erróneas sobre su pareja o la relación. “Podría ser que está sobreestimando cuán comprometida está la pareja y cuán dolorosa sería la ruptura”, advierte Joel. Además, el comportamiento prosocial podría perjudicar a las personas que están en la relacion. Si la relación mejora con el tiempo, explica Joel, está bien mantenerse. Si no, se ha extendido una relación sin necesidad.

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