El barrio en el que vives o te desarrollas como persona puede influirte de numerosas maneras: salud, educación… y también genética. Es la conclusión a la que han llegado unos científicos estadounidenses, canadienses y filipinos que hicieron este análisis a 500 mujeres.

Para ello, analizaron la genética de estas mujeres, que dieron a luz entre 1983 y 1984, y les realizaron una serie de preguntas. En concreto, preguntaron por las costumbres de alimentación infantil: uso de productos lácteos y no lácteos, factores que afectan a la toma de decisiones sobre la alimentación…

Querían ver cómo estas decisiones interactuaban “con diversos factores sociales, económicos y ambientales”, explican en el estudio. Luego, midieron además el nivel socioeconómico en la primera infancia, la niñez y la edad adulta de sus hijos.

Así, confirmaron un vínculo entre el estatus socioeconómico y la epigenética, un proceso de los genes que no modifica el ADN. En concreto, hay cambios químicos que dificultan o mejoran la lectura de una secuencia. Según este estudio, casi el 8 % de nuestros 20.000 genes se verían afectados por el lugar en el que vivimos.

De hecho, hay otros estudios que hablan de que los traumas o el cariño durante la infancia también cambian tus genes. Así, según un estudio de 2017, abrazar más a los bebés parece tener efectos positivos que duran años.

Estos estudios se suman a otras investigaciones que ya han asociado el nivel socioeconómico con una mayor posibilidad de sufrir enfermedades físicas o una mayor resistencia a la insulina. También, puede influir en una peor salud mental o a acceder a menos equipamientos médicos.