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MENTE ATLÉTICA

Así se entrenan las 'supermemorias'

Desarrollar un cuerpo atlético y fornido exige disciplina, sudor y muchas horas de entrenamiento. ¿Pero qué hay de una mente atlética? ¿Es inalcanzable para el común de los mortales? En absoluto. Conseguir una mente hercúlea también es posible entrenando, aunque este caso en lugar de mancuernas y barras de pesas hay que echar mano de la mnemotecnia.

Entrenar la supermemoria

Ben Francis en flickr cc Entrenar la supermemoria

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Si alguien te lee en voz alta una lista de 72 palabras y a continuación te pide que repitas todas las que recuerdes, lo más normal es que en tu mente afloren entre 26 y 30 vocablos. Sin embargo, si durante los próximos 40 días dedicases 30 minutos diarios a ejercitar la memoria conseguirías doblar tu retentiva, pasando de 26 a 62 palabras recordadas. Incluso podrías llegar a presentarse a los Campeonatos Mundiales de la Memoria y subirte al podium si perseveraras en el entrenamiento.

Igual que los músculos crecen y se vuelven más fibrosos cuando se ejercitan, la memoria se fortalece con el entrenamiento. Y es la perseverancia -y no un don innato- lo que permite que personas como en campeón Ben Pridmore memoricen el orden exacto de 1.528 números aleatorios en una hora: lo que aumenta en el cerebro de Pridmore y en otros concienzudamente entrenados para recordar no es el tamaño de las estructuras de la sesera, sino el número y la distribución de las conexiones de sus neuronas.

"El entrenamiento mnemotécnico provoca una reorganización de las redes cerebrales que resulta en un rendimiento superior de la memoria", explicaba hace unos días en la revista 'Neuron' Martín Dresler, neurocientífico cognitivo de la Universidad Radbourd en los Países Bajos.

Dresler sabe bien de lo que habla. Hace unos meses decidió sentar a 51 individuos con una inteligencia 'normal' en su laboratorio y los instruyó con entrenamiento estratégico de memoria. Concretamente recurrió a una técnica conocida como 'loci' (o "palacio de la memoria"), muy conocida por los campeones de la retentiva. En esencia se trata de asociar elementos (números o palabras) de una lista a objetos o personajes situados en lugares que conocemos bien (las habitaciones de nuestra casa, por ejemplo), y navegar mentalmente por esos enclaves para evocar la lista.

El resultado fue asombroso: pasado poco más de un mes los participantes ya eran capaces de recordar 35 palabras más que cuando empezaron. Y si se exploraba su cerebro con ayuda de un escáner aparecían cambios evidentes, cambios que hacían que sus cabezas se asemejaran a las de los campeones mundiales de memoria.

En concreto, Dresler y su equipo identificaron dos centros o 'hubs' de conexiones claves para el desarrollo de 'supermemorias', uno de ellos situado en la corteza prefrontal medial, que está activa cada vez que individuos relacionan nuevos conocimientos con cosas que ya saben; el otro en la corteza prefrontal dorsolateral derecha, una región evolucionada implicada en la atención y en la memoria de trabajo, que se activa cada vez que aprendemos algo de forma consciente e intencionada.

¿Y cuánto dura el efecto? Tal y como pudo comprobar Dresler, no es temporal. Cuatro meses después del experimento solo aquellos que habían recibido formación estratégica seguían teniendo una memoria más fuerte (22 palabras más que antes de entrenar). “Una vez que uno está familiarizado con estas estrategias y sabe cómo aplicarlas, puede mantener su alto rendimiento sin más entrenamiento”, aseguraba el investigador.

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