Las temperaturas están subiendo a medida que la humanidad evoluciona y se enfrenta a uno de los mayores problemas del siglo XXI: el cambio climático y todas las consecuencias que está desencadenando y que ya no sólo afectan a nuestro estilo de vida sino también a nuestra salud.

Un reciente estudio, realizado por la Sociedad Americana de Microbiología, ha detectado un hongo que podría convertirse en el primer ejemplo de una enfermedad surgida por el cambio climático.

Este hongo se llama Cándida auris y está generando enfermedades a humanos en diferentes países del mundo, sobre todo a personas con el sistema inmunológico debilitado (por ejemplo, en situación de cuidados intensivos hospitalarios). El problema es su inmunidad frente a los fármacos antimicóticos (los medicamentos que combaten las infecciones provocadas por hongos). Y hasta hace unos años no era patógeno, es decir, no provocaba enfermedades. ¿Por qué?

Cuándo emerge Cándida auris

C.auris fue extraído en 2009 de un oído humano, por lo que fue nombrado como ‘auris’, la derivación de oído en latín. Lo más incomprensible del surgimiento de C.auris como patógeno humano es que ha emergido en tres continentes a la vez, sin embargo son genéticamente diferentes entre sí. Esto significa que en tres zonas geográficamente muy dispares (Sudáfrica, el Subcontinente indio y Venezuela) y separadas por miles de años de distancia evolutiva, ha aparecido la misma especie pero en diferentes cepas (variedades de la especie).

La hipótesis que plantea y demuestra el estudio es que la razón por la que C.auris es un patógeno humano resistente a los fármacos es el cambio climático.

Representación de la Tierra expuesta al calentamiento global | Pete Linforth / Pixabay

Resistencia ante el aumento de las temperaturas

Los hongos patógenos humanos son una pequeña minoría entre la enorme variedad de especies que hay en el medio ambiente.

En comparación con animales y plantas ectotermos, es decir, aquellos que no son capaces de mantener la temperatura corporal constante sino que esta depende de la del medio donde habitan, los mamíferos son especialmente resistentes a las enfermedades fúngicas. Y esto, según los investigadores, se debe a que los mamíferos están protegidos por la zona de restricción térmica en el cuerpo, o lo que es lo mismo, la diferencia entre sus altas temperaturas basales y las temperaturas del medio ambiente.

La mayoría de los hongos crecen bien en temperaturas ambientales, pero sólo un pequeño porcentaje puede resistir ante 37º, la temperatura corporal media de los mamíferos. Sin embargo, el cambio climático está propiciando que aumenten las temperaturas por todo lo largo y ancho del planeta Tierra, lo que provocará que la diferencia entre la temperatura ambiental y la temperatura basal de los mamíferos sea menor. Esto hará que los hongos sean más tolerantes térmicamente, hasta el punto de que podrán alcanzar la zona de restricción térmica de los mamíferos.

Hongos en placa de Petri | Pixabay

Estudios anteriores ya habían demostrado que hay ciertos tipos de hongos capaces de crecer a temperaturas más altas y que las especies que habitan en las ciudades se han vuelto más tolerantes al calor que sus contrapartes rurales. Aunque pueda haber más factores que influyan en el desarrollo de Cándida auris, esta investigación apunta a que el cambio climático es el motivo principal.

La conclusión más alarmante a la que llegan estos investigadores es que este hongo podría llegar a convertirse en la primera enfermedad derivada del cambio climático. En menos de una década este hongo ha atravesado fronteras y causado miles de infecciones. Por el momento, Cándida auris sólo ha afectado a personas muy debilitadas inmunológicamente. En Estados Unidos ya ha habido un total de 537 casos de Cándida auris, la mayoría en hospitales. Según el último informe del ECDC (Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades) se han encontrado en Europa 620 casos. 388 de ellos se han dado en España. La mortalidad de esta enfermedad es muy elevada, rozando el 70% en algunos de los brotes en hospitales que se han estudiado. Según el CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades), casi la mitad de los pacientes fallecen en 90 días. Los expertos subrayan que más del 90% de las infecciones que causa Cándida auris son resistentes al menos a un medicamento, y el 30% son resistentes a dos o más fármacos.

Este estudio apuesta por prestar especial atención a investigar la evolución de los hongos en las décadas venideras. Gracias a los avances científicos y tecnológicos existe la posibilidad de enfrentarse a un problema que podría convertir el siglo XXI en una era de enfermedades fúngicas en expansión, para todos los seres vivos del mundo.

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