El estudio ha sido publicado en la revista The American Journal of Epidemiology. La investigación encontró que las mujeres mayores que realizan menos de 40 minutos de actividad física de nivel moderada a vigoroso cada día y que permanecen sentadas por más de 10 horas al día tienen telómeros más cortos (los extremos de los cromosomas), esas regiones que se encuentran en los extremos de las cadenas de ADN, como las puntas de plástico en los cordones de los zapatos, que protegen los cromosomas del deterioro y se acortan progresivamente conforme vamos envejeciendo.

A medida que la célula envejece, los telómeros se van acortando de forma natural e irreversible, pero factores de salud y de estilo de vida, como la obesidad y el tabaquismo, pueden acelerar ese proceso. Los telómeros más cortos han sido asociados con enfermedades cardiovasculares, diabetes y cánceres importantes.

Hombre sentado | Pixabay

"Nuestro estudio halló que las células envejecen más rápido con un estilo de vida sedentario. La edad cronológica no siempre coincide con la edad biológica", afirmó Aladdin Shadyab, líder del trabajo e investigador del Departamento de Medicina Familiar y Salud Pública en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego.

Shadyab y su equipo creen que son los primeros en medir objetivamente cómo la combinación de tiempo sedentario y ejercicio puede afectar el biomarcador del envejecimiento.

Para el estudio participaron casi 1.500 mujeres, de 64 a 95 años; todas ellas formaban parte de la Iniciativa de Salud de la Mujer (WHI), un estudio nacional y longitudinal que investiga los determinantes de las enfermedades crónicas en mujeres posmenopáusicas. Las voluntarias completaron cuestionarios y usaron un acelerómetro en su cadera derecha durante siete días consecutivos durante las horas de vigilia y de sueño para rastrear sus movimientos.

"Hemos descubierto que las mujeres que permanecían sentadas más tiempo no tienen una longitud más corta de telómeros si practicaban ejercicio durante al menos 30 minutos al día. Las discusiones sobre los beneficios del ejercicio deben comenzar cuando somos jóvenes, y la actividad física debe seguir formando parte de nuestra vida cotidiana a medida que envejecemos, incluso a los 80 años", aclara Shadyab.

Estudios futuros examinarán de qué manera el ejercicio se relaciona con la longitud de los telómeros en poblaciones más jóvenes y también en hombres.