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LA CIENCIA LO EXPLICA

“Contigo pan y cebolla”, ¿pero podrías vivir solo de eso?

Esto es lo que dice la ciencia sobre vivir comiendo solo un alimento.

“Contigo pan y cebolla”, ¿pero podrías vivir solo de eso?

Pixabay “Contigo pan y cebolla”, ¿pero podrías vivir solo de eso?

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Es uno de los refranes más conocidos del acerbo cultural español. Contigo pan y cebolla significa, básicamente, que con tal de permanecer junto a determinada persona estamos dispuestos a soportar grandes sacrificios. En las buenas (simbolizado por el pan que en muchas épocas fue un lujo) y en las malas (la cebolla es un producto de la tierra que se puede obtener todo el año).

¿Significa esto que podemos vivir solo de cebollas? ¿O de pan? Este último queda descartado inmediatamente: carece de muchas vitaminas fundamentales (principalmente la C), es una fuente casi exclusiva de carbohidratos y, dependiendo de su tipo, puede tener alto contenido en sodio o en azúcar. O en ambos.

La cebolla en cambio tiene importantes beneficios. Son excelentes fuentes de vitamina C, compuestos sulfúricos, flavonoides y fitoquímicos.

Los fitoquímicos, o fitonutrientes, son compuestos naturales en frutas y verduras que pueden reaccionar con el cuerpo humano para desencadenar reacciones saludables. Los flavonoides son responsables de los pigmentos en muchas frutas y verduras. Los estudios han demostrado que pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedad de Parkinson, enfermedades cardiovasculares y accidente cerebrovascular.

En cuanto a los flavonoides, uno particularmente valioso presente en las cebollas es la quercetina, que actúa como un antioxidante y estaría vinculado con la prevención del cáncer.

La quercetina también tiene una serie de otros beneficios, como reducir los síntomas de las infecciones de la vejiga, promover la salud de la próstata y reducir la presión arterial, según la Universidad de Maryland. Otro efecto positivo de este compuesto presente en la cebolla es que relaja los músculos de las vías respiratorias y puede aliviar los síntomas del asma.

Por último, la fibra de las cebollas promueve una buena digestión y ayuda a mantener la regularidad. Además, las cebollas contienen un tipo especial de fibra soluble llamada oligofructosa, que promueve el desarrollo de bacterias beneficiosas en los intestinos.

Y la realidad es que hay muchos beneficios más. Pero también hay algunos efectos negativos determinantes a la hora de plantearse seriamente vivir bajo el adagio de “contigo pan y cebolla”. El primero de ellos es que no tienen ni vitamina A ni la mayoría del grupo B. Pero el mayor problema tiene que ver con las calorías. Un adulto necesita, como mínimo y en promedio unas 2.000 calorías diarias. Esto llevando una vida normal sin grandes gastos energéticos. El ligero inconveniente es que para obtener esa cantidad de calorías deberíamos comer, cada día, más de 4 kilos de cebollas. Y entonces sí se pondría a prueba aquello de “contigo pan y cebolla” ya que el olor corporal y el aliento serían, como mínimo, desafiantes.

La pregunta entonces es: ¿hay algún alimento lo suficientemente completo como para convertirnos en monógamos nutricionales? ¿Que solo pudiéramos vivir de él?

Los posibles candidatos no podrían incluir carne ni muchas de las verduras o frutas. Para empezar la carne no tiene fibra, ni algunas vitaminas y nutrientes clave. Las frutas y verduras, por su parte, están en el otro lado de la balanza: no tienen la cantidad suficiente de grasas o proteínas, incluso si se comen en grandes cantidades. La opción es un tubérculo muy conocido y frecuente en nuestra cocina. Uno clave en uno de los platos emblema de la cocina española: la patata.

La experta en nutrición Jennie Jackson de la Universidad de Glasgow, Escocia, analizó el caso del australiano Andrew Taylor, quien pasó un año comiendo solo patatas. Lo que hace que las patatas sean especiales es que, para ser un alimento con almidón, tienen una cantidad inusual de proteínas, y eso incluye una amplia variedad de aminoácidos, según Jackson. Aún así, incluso si comiéramos 3 kilos al día obtendríamos apenas dos tercios de la cantidad recomendada de vitaminas.

Pero la realidad, pese a que Taylor sobrevivió un años al “contigo patata para siempre”, este alimento no incluye la cantidad recomendada de grasa, vitaminas B, zinc y otros minerales.

Y, finalmente, solo se trata de un refrán. Si creyéramos de verdad que debemos someternos a su sabiduría literal, deberíamos vivir a pan, vino y carne (porque crían buena sangre).

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