ASTRONOMÍA

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¿Cómo cambia el cuerpo humano al viajar al espacio? La NASA lo ha comprobado en un experimento con gemelos

Los investigadores encuentran pocos cambios permanentes en el gemelo que viajó al espacio, la mayoría debidos a la ingravidez y la radiación que hay en el espacio

Los hermanos Kelly en el Centro Espacial Johnson
Los hermanos Kelly en el Centro Espacial Johnson | NASA
Teguayco Pinto
 Madrid | 11/04/2019

Tras una investigación de varios años, un equipo de investigadores publica hoy en la revista Science los resultados del experimento que la NASA realizó con dos gemelos para comprobar los efectos de una larga estancia en el espacio. Sus resultados indican que apenas hay cambios permanentes y que lo más preocupante son las alteraciones cromosómicas provocadas por la radiación.

Los hallazgos también revelan que en el cuerpo del gemelo que viajó al espacio se produjeron varias alteraciones, como cambios en el microbioma intestinal y en la masa corporal, o modificaciones en el globo ocular y la arteria carótida e incluso una disminución de algunas capacidades cognitivas.

Todo comenzó en 2015, cuando el astronauta estadounidense Scott Kelly y el cosmonauta ruso Mikhail Kornienko comenzaron su estancia de 340 días a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) para estudiar los efectos a largo plazo de vivir en el espacio.

Sin embargo, a Scott se le ocurrió darle otra vuelta al experimento. Su hermano gemelo, Mark, un astronauta retirado, podía servir como referencia para comparar los cambios sufridos. “Lo bueno de tener dos gemelos es que su ADN es idéntico, por lo que los cambios que veamos en Scott y que no estén en Mark no pueden ser debidos a diferencias genéticas”, explica la principal autora de esta investigación, la biotecnóloga Lindsay Rizzardi.

Los investigadores realizaron un análisis a nivel molecular, fisiológico y de comportamiento de los dos hermanos antes, durante y después de la misión. Las muestras biológicas obtenidas de Scott a bordo de la ISS fueron congeladas y progresivamente enviadas a la Tierra mediante cohetes Soyuz para su procesamiento.

Radiación y micro gravedad

Gracias a estudios anteriores, como el que se realizó con Kelly y Kornienko, se sabía que los viajes al espacio presentan una serie de desafíos para el cuerpo humano, entre los que destacan la exposición a las radiaciones ionizantes y la ingravidez.

En el nuevo estudio, los investigadores descubrieron que este tipo de radiación provoca el acortamiento de una parte de los cromosomas llamada telómero y aunque la mayoría volvieron a su longitud normal después tras el regreso de Scott, algunos se mantuvieron demasiado cortos.

Los telómeros normalmente se acortan a medida que una persona envejece, así que un acortamiento podría significar que una persona está sufriendo un envejecimiento acelerado o en mayor riesgo de padecer enfermedades asociadas al envejecimiento.

Además, también se observaron cambios en la expresión de algunos de los genes de Scott, especialmente los relacionados con el sistema inmunológico. El efecto medido, según los investigadores, es similar al que produciría 50 años de exposición a la radiación natural de la Tierra.

También la ausencia de gravedad tiene efectos en los astronautas. A parte de los habituales, como la pérdida de masa corporal, Scott mostró un aumento en la distensión de la arteria carótida y un engrosamiento de su dos capas más internas, unos cambios que suelen estar asociados con enfermedades cardiovasculares y cerebro-vasculares.

Además, los investigadores hallaron una alteración en la forma del globo ocular de Scott, incluyendo un engrosamiento del nervio retiniano.

Scott Kelly trabajando en el mantenimiento de la ISS con los paneles solares al fondo | NASA

Viajes a Marte

El impacto de un vuelo espacial de larga duración en la salud de un ser humano es algo que estudian con mucho detenimiento todas las agencias espaciales, dado que es algo clave a la hora de planificar viajes de larga distancia, como, por ejemplo, a Marte.

En otro artículo publicado en la misma revista, el investigador Markus Löbrich comenta los posibles riesgos de un viaje al planeta rojo que se pueden inferir de estos nuevos resultados, destacando que la radiación durante el viaje a Marte es cinco veces superior a la que se sufre en la ISS.

Löbrich asegura que con los niveles de radiación medio que sufrirían en este tipo de viaje, existiría un mayor riesgo de sufrir cataratas o enfermedades cardiovasculares, lo que podría interactuar con las alteraciones que ya se han descrito en el presente estudio.

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