Son muchos los que, a las puertas de Navidad, esperan el resultado negativo de un test a las puertas de una clínica. Sin embargo, hay muchos datos a tener en cuenta para unas Navidades más seguras.

Así son comunes diversas preguntas. ¿Cuándo y cómo deberías hacerte el test para ir a ver a tu familia con un poco más de seguridad?, ¿qué tipo de test deberías elegir en función de tus necesidades?

Lo primero es decidir el tipo de prueba. Las PRC, los test de antígenos y los serológicos son los más habituales. De estos últimos hay muchos tipos, pero los que más se utilizan son los rápidos.

Tanto las PCR, como los de antígenos sirven para detectar el virus en tiempo real, es decir, si tenemos el COVID en el momento en el que nos realizamos la prueba. Los serológicos sin embargo, sólo detectan si poseemos o no anticuerpos contra el mismo.

Las PCR son las pruebas más fiables, pero desde que le toman la muestra pueden tardar entre uno y tres días en conocer el resultado y además son, con diferencia, las más caras. En general, por encima de los 100 euros. El resto de pruebas, sin embargo, son mucho más rápidas y mucho más baratas.

Pero, ¿qué ocurre con los test serológicos? Realmente quedarían descartados para ir a ver a la familia, ya que no nos dicen si estamos enfermos en ese instante, sino si alguna vez lo hemos estado.

Descartándolos, solo nos quedan las PCR y los test de antígenos. Las PCR son casi un objetivo imposible de cara a Nochebuena, por lo que la opción más factible sería el test de antígenos.

Su ventaja está clarísima: la rapidez. En un cuarto de hora los pacientes tienen los resultados, por lo que, en caso de encontrar un lugar en el que nos acepten, podríamos hacernos una el mismo día de Nochebuena.

El problema de los test de antígenos es que, si no tienen síntomas, son menos fiables. Pero en este caso no es tan grave. Suponiendo que se de negativo estando infectado la carga viral sería tan baja que lo más probable es que no contagiase a nadie.

De cara a Nochevieja vuelve a haber tiempo para realizarse la PCR, que es la más fiable, pero hay que tener algo en cuenta. Normalmente la gente se hace la prueba y se aísla hasta que ve a la familia. Y, en realidad, lo mejor es hacerlo al revés.

¿Por qué? Si nos aislamos cinco días y después nos hacemos la prueba habremos pasado en casa el tiempo que el virus tarda en mostrarse, en ser detectable por una prueba.

En cualquier caso, hay que tener mucho cuidado con hacerse pruebas y sentirse inmortal. El peligro existe más allá de la falsa sensación de seguridad, ya que no hay ninguna prueba que garantice al 100% que puedes reunirte con los tuyos sin riesgo.

Por eso, lo mejor es evitarlo y, en caso de hacerlo, no olvidarse de las medidas, porque la forma más eficiente de reducir los riesgos es pasar la Navidad solos.