La campaña de prevención 'Ojo Peque al Agua', que cuenta con el apoyo de la Asociación Nacional de Seguridad Infantil, ha publicado un vídeo en redes sociales con el que ponen en duda la seguridad que los manguitos pueden ofrecer a los más pequeños en playas y piscinas.

En esas imágenes se puede ver cómo una niña pierde los hinchables cuando se lanza a la piscina, una situación verdaderamente peligrosa cuando el menor en cuestión no sabe nadar: podría morir ahogado si no estamos pendientes.

Los cierto es que los clásicos flotadores y manguitos no son tan seguros como creemos, de hecho, en la avertencia que llevan los embajales de estos hinchables se explica que no son elementos de salvamento por lo que no debemos dejar de vigilar a los niños en las piscinas y playas. Además, cada uno de estos elementos lleva una edad recomendada en el envase y que se debe seguir a rajatabla para evitar desajustes.

 

Aunque se han utilizado toda la vida no dejan de ser peligrosos: pueden pincharse dejando que se hunda el menor o, en el caso de los flotadores, el niño puede colarse por el agujero y hundirse en el agua.

Las alternativas más seguras para los niños

A pesar de la importancia de utilizar elementos de seguridad cuando los niños nadan en las piscinas, lo más importante es que los adultos no se distraigan de la vigilancia sobre ellos.

Una de las alternativas más utilizadas es el clásico churro, que flota en el agua sin que se pueda pinchar. A pesar de ello, no va a justado al cuerpo del menor, por lo que es necesaria la vigilancia de un adulto.

Los chalecos de natación son otra opción muy utilizada: estos elementos de seguridad les ayudan a flotar y van sujetos al cuerpo, sin posibilidad de que se desprendan de él. Además les ayudan a aprender a nadar puesto que les permite tener plena movilidad en el agua. El único punto débil es que el niño puede desequilibrarse y tumbarse hacia adelante, por lo que es necesario, de nuevo, la vigilancia.

Otra de las alternativas más seguras son los cinturones de tablas de corcho, que se sujetan en la cintura y ayudan a que el niño flote. Estos permiten un buen aprendizaje de la natación y permiten la retirada de tablas a medida que el niño va aprendiendo, para darle más movilidad. Es recomendable que se utilicen de forma complementaria con el churro al principio para que no pierdan el equilibrio.

La norma del 10-20 que pude salvar a los niños de un ahogamiento

Si estamos al cuidado de un niño bañándose en una piscina o playa no debemos situarnos a una distancia en la que tardemos más de 20 segundos en llegar a él. Además nunca estaremos más de 10 segundos sin vigilarle.

Es lo que la campaña de socorristas y agrupaciones que velan por la seguridad infantil, Emergències Setmil S.L y Segurbaby,llama la regla 10-20, coordenadas vitales, dicen, para salvar vidas.