Con 17 años a Macarena le diagnosticaron un tumor en su cerebro, entonces fue operada en un hospital de Sevilla. Al darle el alta, asegura, todas las valoraciones médicas fueron positivas.

"Me dijeron que estaba todo quitado, y al año siguiente me hicieron una resonancia de control por otro asunto y vi que el tumor estaba ahí", ha relatado. Por ello, tuvo que volver a quirófano. Esta vez, sus padres acudieron a su seguro médico en un centro de Madrid y la historia, cuenta, se repitió: "Igualmente me dijeron que me lo habían quitado".

El defensor del paciente acudió a los juzgados con su caso, aportando como pruebas sus distintas resonancias magnéticas: desde que le hicieron el diagnostico hasta las siguientes realizadas tras las dos distintas operaciones y en todas el tumor permanecía en la misma ubicación. No desapareció hasta la tercera intervención.

Una comparativa que la jueza destaca en la sentencia: "Por el análisis de las imágenes de las resonancias magnéticas anteriores se puede concluir que el tamaño del cavernoma es exactamente igual desde su diagnóstico en 2010". Por ello condena a la aseguradora, que está obligada a indemnizarla con 60.000 euros al considerar que no recibió la atención médica adecuada.

"Se me ha engañado y mentido. Han sido muchos años de sufrimiento", ha concluido Macarena, que ahora está a la espera de que se resuelva el procedimiento abierto por la primera operación fallida.