En plenas negociaciones para formar Gobierno, otra voz crítica surge dentro del Partido Socialista.

Tomás Gómez, exlíder del PSOE madrileño, ha declarado que "la dirección no quiere controles" y que quiere "erosionar la imagen pública de los presidentes autonómicos y su supervivencia".

A las críticas de Gómez, Antonio Hernando, el portavoz del PSOE en el Congreso, ha contestado: "Al partido socialista nadie le va a quebrar, vamos a seguir unidos todos los socialistas en el 'no' a Rajoy".

Gómez prefiere sumarse a la tesis defendida por Zapatero, que declaró que "el PSOE debe dialogar, debe ser un proceso de diálogo interno en el que haya el máximo consenso".

Del mismo modo, el presidente de Aragón, Javier Lambán, al que según dice, le llovieron críticas, ha declarado: "Todo mi apoyo a la propuesta de debate interno de Zapatero. Yo ya vengo intentándolo, aún a costa de ser insultado por algunos compañeros".

Con la cuestión abierta de si apoyar o no a Rajoy en una posible investidura, el expresidente Felipe González fue de los primeros en pronunciarse: "Si no es posible formar Gobierno, hay que dejar formar Gobierno y eso lleva a la abstención, esa es mi posición, incluso si Rajoy no se lo merece".

Poco después de la reunión con Rajoy en la que la postura socialista se resumía en: 'no'. Desde Ferraz reafirman su posición y avisan, a través de Antonio Hernando, de que las decisiones del partido socialista, las toma el partido socialista.

El PSOE, dividido entre los que defienden la abstención y los que abanderan el no rotundo a Rajoy.