Ya no hay miedo, miles de mujeres han protestado en Washington contra el nombramiento de Kavanaugh como juez del Tribunal Supremo, que está acusado de agresión sexual.

302 personas fueron detenidas durante las protestas entre ellas la actriz Amy Schumer y la modelo Emily Ratajkowski y no piensan parar. "Votar a Kavanaugh significa que las mujeres no importamos. Sigamos juntas, luchemos, sigamos mostrándoselo", ha dicho Schumer.

El germen para superar el miedo que reinaba en EEUU para denunciar abusos sexuales nació hace justo un año, el 5 de octubre de 2015, el New York Times destapó la conducta depredadora de Harvey Weinstein. Este artículo lo cambió todo, animó a que actrices como Asia Argento o Uma Thurman acusaran y denunciaran a Weinstein. Nacía entonces el movimiento #MeToo.

La actitud de Weinstein era un secreto a voces, pero era uno de los hombres más poderosos de Hollywood que cultivó la cultura del silencio. Se ha despedido de su empresa y está en libertad bajo fianza a la espera de un juicio que podría meterle en la cárcel durante años.

El movimiento me too lo ha empapado todo, la ovación en los Globos de Oro fue para Oprah Winfrey. "Durante demasiado tiempo las mujeres no han sido escuchadas ni creídas, ni se atrevían a contar su verdad al poder que encarnaban esos hombres. Pero su tiempo se ha acabado. Nadie tendría que decir nunca 'Yo también'".

Lo mismo ocurrió en los Oscar con la intervención de Frances McDormand nada más ganar la estatuilla: "Miren todos, señoras y señores, porque todos tenemos cosas que contar y proyectos que financiar. No nos habléis de ello esta noche en la fiesta".

No sólo miles de mujeres han denunciado abusos sexuales sufridos, también hombres. Kevin Spacey vive ahora alejado de las cámaras y de la vida pública después de que varias personas le acusasen de haber abusado de ellas. El impacto fue tan fuerte de Ridley Scott le sustituyó en su última película y Netflix ha matado a su personaje en la temporada final de House of Cards.

Incluso Bill Cosby, que llevaba años esquivando una condena por violación, ha acabado en la cárcel gracias al cambio de una conciencia social en EEUU que ha provocado el #MeToo.

No sólo el mundo de la cultura se ha concienciado, también lo ha hecho el mundo del deporte y ahora le toca a la política. Kavanaug está en el punto de mira del #MeToo.