La Lotería de Navidad es uno de esos eventos en los que casi, casi todo el mundo no sólo participa, sino que también conoce. Todos los que juegan en este sorteo —¡cuántos habrá que no participen nunca en ningún juego de azar y sí lo hagan en este!— saben que tiene lugar cada año el 22 de diciembre, que desde hace años se celebra en el Teatro Real de Madrid y que los números y los premios los cantan los niños y niñas de San Ildefonso. También saben que el primer premio del sorteo es al que se conoce como el Gordo (y es el que todos esperan que les toque) y sí, también saben que los décimos cuestan 20 euros. Al menos hasta ahora.

Desde hace varios días se viene hablando de la posibilidad de que el precio del décimo suba, en el marco de inflación en el que vive España. Lo cierto es que no es que ha habido ningún anuncio oficial ni ningún adelanto por parte de la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE), sino que el presidente de la institución, Jesús Huerta Almendro, en la misma presentación de la campaña recordó que durante más de dos décadas el precio no había subido y que "en algún momento" éste tendrá que subir. ¿Que esa subida tendrá lugar en 2023? No se sabe, por ahora.

Desde SELAE han hablado en más de una ocasión "con las asociaciones de puntos de venta" y se ha barajado la posibilidad de hacer una subida, "aunque fuera testimonial", aunque desde la institución sostienen que no han querido gravar "más" el sorteo, aunque no lo descartan para el futuro. No sería la primera vez: el precio de los décimos de la Lotería de Navidad ha ido subiendo a lo largo de los años, desde aquellos ahora míseros 40 reales (unas 10 pesetas) que costaron cuando se celebró el sorteo por primera vez, en 1812.

Un siglo después, a principios del XX, el décimo costaba unas 100 pesetas, 20 duros, lo que equivaldría a unos 60 céntimos de euro —aunque claro está que el valor del dinero no es el mismo—. Durante la guerra civil española el precio se mantuvo, aunque en realidad hubo un tiempo en el que no se vendían décimos sino vigésimos, es decir, cada billete no equivalía a diez participaciones, sino a veinte, y cada una de ellas es la que costaba 100 pesetas. No hay que olvidar que la guerra no sólo no paralizó el sorteo, sino que hubo un año, en 1938, en el que se celebraron dos sorteos diferentes, uno en Burgos y otro en Badajoz.

A mediados de siglo, ya enmarcados en pleno franquismo, el décimo comenzó a subir de precio y lo hizo de manera bastante brutal: en 1966 cada décimo pasó a costar 500 pesetas, pero al año siguiente éste se duplicó, hasta alcanzar las 1.000. Una década más tarde, en 1977, el precio del décimo volvió a duplicarse, hasta las 2.000 pesetas, y en solo tres años volvió a ascender, para acabar valiendo 2.500 pesetas. Poco más de una década duró este precio, y en 1991 tuvo lugar la que fue la última subida de precio del décimo en pesetas, alcanzando en la década de los años noventa las 3.000 pesetas.

El año que España se despidió de la peseta para dar la bienvenida a la moneda común europea fue cuando tuvo lugar la que fue, de manera efectiva, la última subida de precio del décimo. Desde 2002 el décimo de Lotería de Navidad cuesta 20 euros, que al cambio en pesetas equivaldría a unas 3.300 pesetas, una subida "testimonial" pero que se sumó a la multitud de subidas "testimoniales" que tuvieron lugar aquel año para 'ajustar' los precios al euro.