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Las campañas en negativo: un arma de doble filo de cara al 29N que llegó a España en 1996
Los detalles No obstante, donde más casos se han visto de esta estrategia es Estados Unidos (EEUU).

Resumen IA supervisado
Las campañas en negativo, comunes en Estados Unidos, han llegado a España, enfocándose en desacreditar al oponente en lugar de resaltar virtudes propias. Un ejemplo reciente es el uso por parte del PSOE de la visita de Javier Milei para criticar a PP y Vox. Estas tácticas no son nuevas; en EE.UU., Lyndon Johnson usó el miedo nuclear en su campaña, mientras que George H. W. Bush se benefició de un anuncio sobre permisos de fin de semana para presos. En España, la campaña del dóberman del PSOE en 1996 generó controversia. Estas estrategias pueden ser efectivas, pero a veces se vuelven contra quienes las implementan.
* Resumen supervisado por periodistas.
Si bien las campañas en negativo son algo que se ve mucho en Estados Unidos (EEUU), lo cierto es que se trata de un fenómeno que ha llegado también a España. En concreto, son campañas que no resaltan lo bueno que es uno, sino la basura del oponente.
Sin ir más lejos, este jueves el PSOE se ha servido de la visita de Javier Milei a España y su característica motosierra para realizar un vídeo, vaticinando que esos recortes del argentino son lo que harán aquí PP y Vox.
Un balón que los socialistas han cogido al vuelo, pero no es el único en lo que llevamos de precampaña. De hecho, ya son tres. Empezaron con la vivienda, tras el rechazo de los decretos en el Congreso de los Diputados. Así lo convirtieron en su principal estrategia.
Después, el PP les dejó captar fácil el balón de las pensiones, terminando con el líder 'popular', Alberto Núñez Feijóo, pronunciando un "se acabó". Después, llegó el amor, mediante el cual convirtieron todos los ataques.
Una IA pidiendo no votar
Otro ejemplo de esta estrategia es el sucedido cuando a los estadounidenses les quedaba una semana para ir a las urnas. Entonces, por teléfono, les llamaba un individuo que se hacía pasar por el candidato demócrata Joe Biden y que les decía: "No vayas a votar".
Fue todo un escándalo, en cuyo marco se identificó al culpable. Era un consultor político que dijo que quería alertar sobre los peligros que supone la IA en una campaña electoral. La excusa no coló y le multaron con seis millones de dólares. Este es el caso más extremo, pero hay más.
Usar el miedo nuclear
"Si votas a mi rival, te espera una guerra nuclear". Esa era la conclusión que surgía tras ver el anuncio estrella de la campaña presidencial de Lyndon Johnson. Tras la explosión nuclear, la voz de Johnson planteaba la elección entre vivir y la destrucción.
El anuncio se emitió como publicidad pagada solo una vez, pero todos los informativos lo replicaron. De esta manera, aumentó el miedo nuclear y Johnson ganó aquellas elecciones.
¿Beneficio indirecto?
Un preso que salía de la cárcel con permiso de fin de semana y no volvía. Esa era la historia central de un anuncio del que Bush padre se benefició, aunque aseguró que él no lo pagó.
En este, se atacaba de forma directa al oponente, que defendía los permisos de fin de semana. Este spot también caló en la opinión pública, haciendo ganador de aquellos comicios a Bush.
El dóberman frente al color
Ahora bien, en España también hemos vivido estas campañas. La más famosa sucedió en 1996, cuando en la España en blanco y negro que representaba el Partido Popular (PP) venía de la mano de un dóberman.
De esta manera, se contraponía al mundo en color que representaba el PSOE. A los 'populares' no les gustó y denunció ante la Junta Electoral. Esto prueba que no siempre funcionan, y que en ocasiones se vuelven contra su creador.