Recientemente ha comenzado una campaña a nivel europeo que tiene como objetivo ayudar a la población a reflexionar con criterio respecto a las decisiones alimentarias que toman y dar a conocer que la gestión de la seguridad alimentaria en Europa tiene un robusto respaldo científico. La campaña, que se denomina EU choose safe food (Europa elige alimentos seguros), ha sido impulsada por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (European Food Safety Authority, EFSA) en cooperación con las autoridades nacionales de seguridad alimentaria (en España la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).

Uno de los temas que más preocupan a la población son los aditivos alimentarios. Por eso es importante que los científicos traslademos información fiable, de forma clara y trasparente. A continuación, las cinco dudas más frecuentes acerca de los aditivos alimentarios:

1. ¿Qué son los aditivos alimentarios?

Los aditivos son sustancias que se añaden a los alimentos con un propósito tecnológico: para mejorar su aspecto, textura, resistencia a los microorganismos, etc. La mayoría de ellos son sustancias que se encuentran de forma natural en otros alimentos, como vitaminas, antioxidantes o colorantes. Su uso es necesario para garantizar que los alimentos procesados se mantengan seguros y en buen estado.

2. ¿Cuántos tipos de aditivos alimentarios existen?

Existen 27 clases distintas de aditivos en función de sus propiedades. Por ejemplo, los colorantes son aditivos que añaden o restablecen el color de los alimentos, mientras que los conservantes aumentan la vida útil, ayudando a reducir el desperdicio alimentario.

Los aditivos que están autorizados en los productos alimenticios y sus condiciones de uso figuran el anexo II del Reglamento (CE) nº 1333/2008 sobre aditivos alimentarios.

3. ¿Todos los aditivos alimentarios son seguros?

Todos los aditivos que se usan en la Unión Europea han sido previamente evaluados y autorizados. Para ello deben demostrar tres aspectos: (1) que son seguros en las cantidades utilizadas, (2) que son necesarios en los alimentos en los que se autorizan y (3) que no llevan a engaño al consumidor.

La seguridad de todos los aditivos alimentarios que están autorizados hoy en día ha sido evaluada por el Comité Científico de la Alimentación Humana (SCF) o la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). En la lista de la Unión Europea solo figuran los aditivos cuyos usos propuestos se han considerado seguros.

Puesto que la mayoría de las evaluaciones de aditivos alimentarios se remontaban a los años ochenta y noventa, algunas incluso a los setenta, se consideró necesario que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria volviese a evaluar todos los aditivos autorizados. La reevaluación se ha llevado a cabo de acuerdo con un programa establecido por la Comisión Europea. Esto quiere decir que la seguridad de los aditivos alimentarios se revisa y actualiza periódicamente.

Las sustancias se evalúan a partir de un expediente que suele presentar un solicitante de autorización (normalmente el fabricante o un usuario potencial del aditivo). Este expediente debe recoger la identificación química del aditivo, su proceso de fabricación, los métodos de análisis utilizados, la reacción y los efectos de la sustancia en los productos alimenticios, la necesidad de su empleo, los usos propuestos y los datos toxicológicos, que deben comprender información sobre el metabolismo de la sustancia, su toxicidad crónica y subcrónica, su carcinogenicidad, su genotoxicidad, su toxicidad para la reproducción y el desarrollo de las personas y, en caso necesario, incluir otros estudios.

Según todos estos datos, la EFSA determina el nivel por debajo del cual puede considerarse que el consumo de esta sustancia es seguro para la salud humana, la denominada ingesta diaria admisible (IDA). Al mismo tiempo, la EFSA también hace estimaciones, a partir de los usos en los distintos productos alimenticios que se proponen en la solicitud, acerca de si se podría sobrepasar esta IDA en determinados casos. En cualquier caso, si no se supera la IDA recomendada, la utilización del aditivo alimentario se considera segura.

4. ¿Es posible consumir aditivos alimentarios en unas cantidades que sean peligrosas para la salud?

Cuando la EFSA se plantea la posible exposición a un aditivo alimentario, considera el nivel máximo que se solicita para los diversos productos alimenticios en los que se pretenda utilizar. Además, la EFSA parte de la base de que se consuma diariamente la mayor cantidad posible de los alimentos en cuestión. Solo cuando esta exposición estimada en relación con los distintos productos alimenticios está por debajo de la IDA (ingesta diaria admisible), la EFSA considera que el uso propuesto de la sustancia es seguro. Si se supera la IDA, la Comisión puede decidir restringir el uso del aditivo o no autorizarlo.

La presencia de aditivos alimentarios se considera, por tanto, segura incluso para los consumidores que comen cantidades importantes de productos alimenticios en los que se haya utilizado la cantidad máxima de aditivo permitida.

5. ¿Puede un alimento contener aditivos ocultos?

Ningún alimento puede llevar ingredientes ocultos en su composición, incluidos los aditivos. Los aditivos alimentarios son ingredientes alimentarios y, como tales, deben figurar en la lista de ingredientes. Los aditivos deben designarse mediante el nombre de su clase funcional, seguida de su denominación específica o del número CE. Por ejemplo, «colorante (curcumina)» o «colorante (E 100)». El número E puede utilizarse para simplificar el etiquetado de sustancias que, en ocasiones, tienen denominaciones químicas complicadas.

En conclusión, todos los aditivos alimentarios pasan estrictos controles sanitarios en los que deben demostrar que su uso es seguro y necesario.