Pedro Sánchez no lucha porque Nadia Calviño sea quien lidere las negociaciones por la reforma laboral porque le caiga mejor que Yolanda Díaz. Lo hace porque quiere proteger los intereses de la CEOE y sabe que nadie mejor que la ministra de Economía para hacerlo. En otras palabras, es consciente de que Yolanda Díaz es una voz de los intereses de la clase trabajadora en la mesa de negociación que puede tirar más hacia la izquierda de lo que el alma socioliberal del PSOE quiere. Si por el PSOE fuera no habría reforma, pero no gobierna solo. La discrepancia en el gobierno con la reforma laboral es un fractal de la mesa de diálogo entre sindicatos y la CEOE. Nadia Calviño es la patronal y Yolanda Díaz la clase obrera.

La engañifa no tiene que ver con Unidas Podemos, también se la hicieron a Magdalena Valerio, a la que dejaron creer que podría sacar adelante una reforma que pactó con los sindicatos para a última hora tirársela por tierra. El PSOE vive de eso con las relaciones laborales, hacer creer que es de izquierdas para en el último momento irse a favor de la patronal. Una estrategia fijada en lo más interno del proceder político en Ferraz. Tener una dialéctica progresista y un proceder liberal.

Al PSOE con las relaciones laborales y la economía le pasa como con la monarquía, tiene alma republicana y sindicalista, pero actúa como un empresario monárquico. Tiene un relato sindical pero una acción patronal. Es el partido que dice defender la educación pública pero blinda la concertada, el que defiende la laicidad del Estado pero protege bajo llave los acuerdos de la santa sede. El de siempre, el que lleva engañando de manera sistemática a la clase trabajadora de este país con argucias de trilero.

Cuando se habla de la crisis en el gobierno se intenta transmitir que la responsabilidad es compartida, pero no se atiende al hecho de que el PSOE lo que hace es incumplir de manera sistemática con todos los acuerdos firmados y los compromisos adquiridos con Unidas Podemos y el resto de actores políticos que garantizan la derogación de la reforma laboral. El PSOE le firmó a Bildu una promesa a cambio de su voto afirmativo en la investidura de Pedro Sánchez, la derogación de la reforma laboral. Pedro Sánchez hace solo dos semanas anunció en el Congreso del PSOE la derogación de la reforma laboral. Pero a la hora de la verdad, cuando toca hacerlo, manda a Nadia Calviño para atender a las necesidades de la CEOE y proteger el marco fundamental de la norma laboral del PP.

El PSOE tiene un problema con Yolanda Díaz del que no son conscientes, no se dieron cuenta pero cayeron en una trampa en el momento en el que aceptaron tenerla como ministra de Trabajo. El alma patronal del PSOE les pide pararla, pero no han medido, porque si no sale adelante la reforma negociada desde marzo los sindicatos convocarán una huelga general en la que aceptarían a Yolanda Díaz llevando la pancarta. Ese es el poder que tiene Yolanda Díaz y el patrimonio que se ha ido fraguando desde su cartera, es una ministra de Trabajo a la que aplaudirían en la gran manifestación de una huelga general contra la reforma laboral del gobierno más progresista de la historia.