Las informaciones sobre la permanencia de Carlos Mazón en la Generalitat y la posible repetición como candidato siempre incluyen dos variables, una es la reconstrucción de la zona tras la DANA y la otra atender a las encuestas por si les permiten mantener el poder en la Comunidad Valenciana. Ninguna de las variables que está sobre la mesa es la que habla de la moral y la ética, la que impediría que un personaje funesto y mísero como Carlos Mazón dejara de ser el cap del Consell por inepto, mentiroso y negligente.

El PP y Alberto Núñez Feijóo se empeñan en dejar claro por la vía de los hechos que el único punto a ponderar para la toma decisiones es la consecución y mantenimiento del poder. No importa lo conveniente, lo decente, lo que cualquier persona de buen corazón consideraría adecuado. Ni siquiera hablaríamos de ponderar la buena gestión, porque ese simple hecho sería motivo político más que suficiente para que el PP y Feijóo hubieran repudiado a uno de sus barones por haberse ido de farra durante más de cuatro horas mientras la UME ya estaba desplegada en su territorio y la gente muriendo ahogando.

Es tiempo de dejar de mirar a Carlos Mazón, que ya ha demostrado no solo no estar a la altura del cargo sino tener unos estándares morales despreciables, no hay nada de bonhomía que buscar en un tipo tan infecto. Por eso es tiempo de empezar a apuntar a los que lo mantienen en la presidencia de la Generalitat porque son ellos los que están posibilitando el insulto constante a la memoria de los muertos y el dolor presente de sus familiares cuando tienen que soportar que cada día aparezca una mentira nueva que pone un poco más de dolor en la herida.

No solo es Alberto Núñez Feijóo y el PP el que legitiman la ponzoñosa presencia de Carlos Mazón en la Generalitat. No hay que olvidar que sigue siendo presidente porque VOX está haciendo un cálculo político sobre la conveniencia para su beneficio de que las víctimas sigan sufriendo. A la extrema derecha le importan tanto las víctimas que no tienen problemas en mantener a Mazón con respiración asistida para capitalizar su descrédito y transformar el sufrimiento de las víctimas con su presencia en votos ultras.

No nos olvidemos tampoco de los palanganeros. Las babosas reptantes que acompañan a Carlos Mazón en su periplo patético y miserable. La infame Susana Camarero que tiene que poner la cara cada día mintiendo y acompañando al fiestero en sus mentiras con cara de pitbull y ética carroñera. Maribel Vilaplana, que con su carta victimista no hizo más que añadir daño a las víctimas, y que sabiendo todo lo que sabe, sigue en silencio sin aportar toda la información para conocer cuál fue la actitud de Carlos Mazón esas horas, porque sigue más preocupada por seguir nutriendo de dinero público su consultora y que esto no le afecte en lo crematístico, que por la dignidad de las víctimas. Los asesores y siervos a cargo del president, que ven en la permanencia de Carlos Mazón su propia supervivencia y callan y salvaguardan la verdad de esos días, porque les preocupa más su propio futuro que dar algo de consuelo a las familias de los 229 muertos.

La miseria de Carlos Mazón es apoyada y refrendada por muchos actores entre los que el principal capo de esa estrategia es el líder del PP. No es solo una responsabilidad de tutela. Hay más. Una respuesta que Feijóo tendría que darnos es qué fue de aquello sobre lo que Carlos Mazón le informó en tiempo real sobre la DANA tal y como aseveró en el día posterior a la catástrofe. Porque el foco no debería ponerse solo en las mentiras de Mazón y comenzar a preguntarse por las del líder del PP que participó en la estrategia de ocultación haciendo creer a los valencianos que el president de la Generalitat estaba haciendo algo más que ponerse ciego en El Ventorro.