Pobre Ariana. Ya no podrá defender la necesidad de que Israel cometa un genocidio sobre el pueblo palestino para garantizar que Israel siga expandiendo su territorio. Después de que un festival en la Universidad de Granada le haya retirado la invitación a la escritora argentina, quien te invita te puede desinvitar, ya no tendrá ningún medio donde exponer su defensa de la eliminación sistemática de niños inocentes en Gaza. El sionismo victimista está cantando la milonga de la millonaria blanca cancelada mientras le pone a su servicio todo el dinero y sus cañones mediáticos para convertirla en la nueva heroína de la hasbara. La realidad es que Ariana Harcwitz ha sido siempre una voz de la cultura en habla hispana utilizada por la propaganda sionista para legitimar el genocidio en Gaza y el derecho de Israel a expandir su lebensraum.
En su libro "El ruido de una época", que he leído sin comprar y es malísimo, tenía un capítulo que se llamaba 'la escritura adoctrinada' en el que decía: "Escribir sin ofender a nadie es un oxímoron. Montaigne es el mejor adversario de Pascal. Aron el de Sartre. Escribir es una controversia subterránea…Lo políticamente correcto es la gangrena del arte en este siglo. Un dibujante francés dijo: 'Lo que es bueno para la caricatura, no lo es necesariamente para la democracia'. Que cada cual elija a qué amo obedecer".
Pero parece que ella se refiere a ofender a los demás, no a ofenderla a ella, eso no, eso es inaceptable, eso sí que es necesario censurarlo. Por eso, cuando el escritor argentino Hugo Alberto Ojeda escribió en Página 12 un artículo que llamó 'Canción a Palestinauschwitz', la escritora argentina, por su militancia sionista, comenzó una campaña de llamadas y proselitismo entre intelectuales para recopilar adhesiones y publicar una carta de repudio al artículo que fue mandada al medio Página 12 para presionarlo por la publicación del texto. La reacción del medio fue la retirada del artículo y censurar el texto pidiendo disculpas por su publicación. Objetivo conseguido, ella se ofendió y consiguió con su presión que se censurara a un compañero. Lo celebró.
La persecución de Ariana Harcwitz hacia otros escritores e intelectuales ha sido constante y militante. Una de las personas con las que ha tenido mayor fijación ha sido con la escritora irlandesa Sally Rooney. En varios mensajes en redes sociales mostraba de manera abierta esa animadversión intentando identificar la crítica a Israel por el genocidio en Gaza con el antisemitismo: "El síndrome Sally Rooney se ve mucho en la literatura. Para vender aún más, para estar del lado del Bien, (aunque haya que apoyar a criminales, sobre todo con las mujeres, y acentuar la judeofobia) se adhiere a las causas políticas con buena prensa". En otro de sus mensajes expresaba que la escritora irlandesa tenía fascinación sexual por los terroristas y que necesitaba iniciar un tratamiento mental por esas filias. Ese comentario lo hizo en respuesta a un manifiesto de miles de intelectuales anunciando que no colaborarían con instituciones culturales de Israel por el apartheid contra los palestinos.
La escritora argentina ha decidido que jamás criticaría la política criminal y violenta de Israel, que jamás se posicionaría de parte del humanismo contra Benjamin Netanyahu porque por encima de cualquier matanza está el derecho de Israel a existir por encima del resto de pueblos que los rodean. Porque el sionismo, hoy, es el derecho de Israel a masacrar palestinos y libaneses para ampliar el espacio vital de la población de Israel. La misma escritora que abogó por retirar del circuito cultural a los intelectuales que dijeran sobre Palestina 'del Río al mas' defiende lo mismo para Israel usando la limpieza étnica, el genocidio y el apartheid.
"Les angustia terriblemente que no haya genocidio. Lo desean, desean que haya genocidio para confirmar su odio a Israel". No, Ariana. La gente de buena voluntad, la buena gente, la que de verdad está movida por el humanismo no desea un genocidio de nadie. Lamenta un genocidio, de cualquier pueblo, el problema fundamental es que a ti, como sionista que eres y eminente figura de la propaganda de Israel sí que deseas profundamente la eliminación del pueblo palestino. Ay, Ariana. Pobre niña rica sionista.



