
Nerea Pérez de las Heras
Editorial: Alfaguara
Año de publicación original: 2026
Hay dos tipos de personas: los que delante del médico escondemos la cabeza y preferimos no mirar —lo que tenga que hacer hágalo, estilo Paquirri— y los que no apartan la mirada de su propio cuerpo. A estos últimos pertenece Nerea Pérez de las Heras que, antes de ser tullida, ya había demostrado tener un enorme talento para filtrar la realidad en una prosa lúcida y afilada.
Lo hizo en libros tan necesarios como Feminismo para torpes y sobre todo en los podcast en los que participa, como 'Saldremos mejores', con Inés Hernand o 'Lo normal', de temática LGTBiQ+.
En el verano de 2023, a Nerea Pérez de las Heras una hélice de un barco le seccionaba una pierna en Menorca
Pero ocurrió que, en el verano de 2023, mientras Pedro Sánchez se encaminaba a una inesperada victoria en las urnas, a Nerea Pérez de las Heras una hélice de un barco le seccionaba una pierna en Menorca. Y un suceso que podía haber acabado con ella o, al menos, cambiarle la vida de manera drástica y dramática, le ha servido a esta periodista para analizar su propia existencia, pormenorizadamente contextualizada.
En Fantasma, desde el impacto afilado y tajante de la hélice, Pérez de las Heras se niega a girar la cabeza. Y cuenta con detalle sensaciones, dolores, angustias, miedos, evasiones, luces, sombras y claroscuros de su devenir. Pero lo más increíble de todo es que lo hace con una enorme profundidad de campo para que, mientras vemos la evolución de la herida no perdamos de vista la realidad que la rodea, el contexto político social en el que se mueve y que la condiciona.
Abierta en canal
Nerea Pérez de las Heras se abre en canal. Se le ve el cuerpo por dentro, la carne putrefacta, la sangre. Se le ven las lágrimas y los mocos. Se le ve incluso el sistema nervioso y su funcionamiento. Se le ven los miedos y los dolores más intensos imaginables. Paro también se le ve el sentido del humor y la inteligencia aguda, como una aguja hipodérmica. Y se le ve el corazón. Todo el rato.
Y no solo el suyo. Expone en las páginas de este libro sin tapujos a su novia Ana, a muchas de sus amigas, a sus hermanos y hermanas y a sus padres, por poner solo ejemplos sencillos y de primer grado. Fantasma habla de amor y de sexo, de ternura y de compañía, de todos los colores de la amistad, de ser la pequeña de cinco hermanos y de los cuidados. Y habla, por supuesto, de la muerte.
'Fantasma' habla de amor y de sexo, de ternura y de compañía y de todos los colores de la amistad
De la muerte anticipada, de fallecer por partes. De que tu pierna pierda la vida antes que tú. Y en esas reflexiones hay un profundo conocimiento del ser, una enorme humanidad reflejada en una tristeza infinita que se mezcla con la necesidad de seguir adelante, de ser feliz a pesar de las ausencias, de agradecer con todo el cuerpo que te quede la posibilidad de vivir. Y de ser consciente de sus propios privilegios.
Pero también tiene tiempo para hablar de turistificación —a partir de las vacaciones en Menorca que casi le cuestan la vida—, del grave problema de vivienda que tenemos en este país —reflejada en las realidades de las enfermeras que la trataron en el Hospital de Son Espases de Mallorca—, de la precarización de la seguridad social o de la importancia del cuerpo y sus límites en una sociedad tan física como la nuestra.
Honestidad incómoda
Fantasma es, por tanto, un libro incómodo, difícil de mirar, como complicado es contemplar a un ser querido mutilado. Pero a la vez es un libro importante, porque a partir de un suceso concreto abre los ojos, observa con atención lo que está ocurriendo y es capaz de ofrecer un paisaje detallado de la realidad social de todo un país.
El libro va de lo concreto a lo general a través del hueco que deja una pierna cortada por debajo de la rodilla
De lo concreto a lo general, a través del hueco que deja una pierna cortada por debajo de la rodilla. Un ejercicio de honestidad apabullante y lúcido, mucho más útil de lo que parece, porque Nerea Pérez de las Heras no se queda lamiendo sus propias heridas.
O sí lo hace, pero, como ha demostrado a lo largo de toda su carrera, eso no le va a impedir seguir observando el mundo, señalar sus errores y sus contradicciones y poner en valor el trabajo de un buen número de personas capaces de ser humanas con el prójimo y hacer de la vida algo por lo que merezca la pena luchar.
Donde merece la pena quedarse.
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