INMERSIÓN EN EL CARIBE

INMERSIÓN EN EL CARIBE

Buceo entre tiburones y ballenas en el paraíso de Roatán

La mayor de las hondureñas Islas de la Bahía se ha convertido en uno de los lugares preferidos del Caribe para sumergirse con los reyes del mar.

Situada en el Caribe de Honduras, la isla de Roatán se ha convertido en los últimos años en uno de esos destinos exóticos que actores y millonarios se encargaron de dar a conocer al resto del planeta, rendidos a su belleza. Se trata de la mayor de las islas de la Bahía, el archipiélago más desconocido de este rincón de Centroamérica, con vecinas como Guanaja o Cayos Cochinos.

Roatán es pequeña, apenas tiene una superficie de 125 kilómetros cuadrados, con una forma alargada que permite alcanzar los 60 kilómetros de largo, pero no superar los 8 de ancho en prácticamente ningún lugar de la isla. Sin embargo, es suficiente como para que haya sido habitada desde hace siglos. Primero fueron los mayas y los payas, siendo luego conquistada por los españoles, los ingleses... mezclas que hicieron de la isla todo un crisol multirracial en cuanto a sus habitantes.

Pero si por algo está destacando especialmente Roatán es por su turismo de buceo. Especialmente cuando la temporada de migraciones permite hacerlo junto a los espectaculares tiburones ballena. Basta tomar un pequeño bote desde alguna de las playas de arena blanca y aguas turquesas de la isla y acercarse a la que es la segunda barrera coralina más grande del mundo.

Allí nos esperan peces multicolores, esponjas, cavernas y restos de naufragios llenos de historia. De hecho, son muchos los buceadores que se acercan, por ejemplo, a conocer los restos del Odissey, un barco hundido intencionalmente hace casi una década, perfectamente posicionado entre dos arrecifes. A este hay que sumar otros hundimientos como el del Príncipe Alberto o el carguero El Águila, que el huracán Mitch dividió en tres partes incluso ya sumergido en el Caribe. Y no sólo barcos, pues también es posible acercarse a un antiguo avión DC-10. ¡Prohibido olvidarse la cámara acuática en casa!

Para los que, además de bucear, quieran pasar unas jornadas de playa, no será difícil encontrar un rincón paradisíaco. Las mejores playas están al sur, al no abundar las corrientes, pero las más salvajes son, precisamente, las del norte, por lo que tocará elegir un día cada área de la isla. En común, aguas turquesas, no demasiada profundidad en los primeros metros y la posibilidad de nadar con decenas de pececillos curiosos.

La isla cuenta con numerosos resorts, pensiones, casas de huéspedes, hoteles de todos los tamaños... Destacan los familiares, con pequeños bungalows de madera en los pueblitos que circundan Roatán. Pero también es posible encontrar cinco estrellas típicos del Caribe, con todos los servicios y que añaden spas y restaurantes de cocina de autor a la experiencia del buceo, contando con sus propios barcos para hacer las inmersiones.

A la hora de elegir fecha para nuestro viaje, hay que tener en cuenta que de junio a octubre es temporada de huracanes en todo el Caribe, siendo además el periodo más lluvioso. Lo ideal es coincidir con las migraciones de las ballenas tiburón, en marzo y abril. De paso, también veremos otros tiburones, tortugas gigantes y un sinfín de peces de gran tamaño.

Es curioso pero la gran mayoría de los visitantes de Roatán no pisan el continente americano y se mantienen en la isla. A pesar de que no es difícil acercarse a la ciudad de La Ceiba, con un pintoresco puerto y que permite conocer un poco de la cultura hondureña, el 99% de los buceadores y turistas de las Islas de la Bahía se quedan allí. ¿Y si rompemos las estadísticas? Seguro que merece la pena después de unas jornadas de inmersión.

 

Más información:
Turismo de Honduras


Sergio Cabrera | Madrid
| 23/05/2015

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