SOCIOLOGÍA
El origen social determina el esfuerzo de los niños, según un estudio
El trabajo llevado a cabo por un equipo de la Universidad Carlos III de Madrid y el Centro de Investigación en Ciencias Sociales de Berlín concluye que los incentivos aplicados dentro del aula pueden reducir las desigualdades socioeconómicas. También muestra que el entorno familiar condiciona la disposición de los niños a esforzarse y que las diferencias de origen pueden mitigarse mediante recompensas educativas sencillas.

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¿Qué niños se esfuerzan más en la escuela y qué relación tiene su empeño con su origen social? Hasta ahora, la investigación educativa apenas había podido aportar evidencias empíricas para responder a esta cuestión. Sin embargo, un nuevo estudio internacional liderado por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), en colaboración con investigadores del Centro de Investigación en Ciencias Sociales de Berlín (WZB), revela que el entorno socioeconómico influye de manera decisiva en la disposición al esfuerzo, aunque esta brecha puede mitigarse mediante el uso de incentivos en clase.
Según los resultados del estudio, publicado en la revista American Sociological Review, los escolares de familias privilegiadas muestran un mayor esfuerzo cognitivo que los de entornos desfavorecidos, especialmente cuando no existe recompensa y la motivación es puramente intrínseca. No obstante, la diferencia entre ambos grupos no es muy amplia y puede compensarse mediante incentivos: cuando se ofrecen pequeños premios —como juguetes o reconocimiento social— los niños de familias con menos recursos trabajan con un nivel de implicación muy similar al de sus compañeros más aventajados.
Los rasgos de personalidad o la inteligencia de los niños no explican estas diferencias, apuntan los autores. Sus conclusiones señalan, en cambio, que el comportamiento relacionado con el esfuerzo está condicionado por el entorno social, dado que los recursos familiares disponibles y la seguridad que experimentan los menores en su vida cotidiana desempeñan un papel central. Por el contrario, crecer con carencias —falta de medios económicos o de tiempo de atención parental— dificulta la concentración sostenida en una tarea.
Estos resultados tienen una dimensión política directa. Los autores subrayan que sus hallazgos ofrecen pistas concretas para diluir la influencia del origen social dentro del aula, un paso necesario hacia un sistema educativo más equitativo.
En concreto, las oportunidades educativas podrían hacerse más igualitarias si, además del rendimiento académico, se valorasen y premiasen los progresos individuales del alumnado.
"Las recompensas, el aprendizaje lúdico y el reconocimiento social pueden contribuir a reducir las diferencias en el nivel de esfuerzo entre niñas y niños de distintas clases sociales", señala el autor principal del estudio, Jonas Radl, profesor titular de Sociología en el Departamento de Ciencias Sociales de la UC3M y Profesor Visitante de Investigación del WZB. "Puede resultar beneficioso pensar en usar más la llamada gamificación, es decir, preparar contenidos de aprendizaje de una forma lúdica para así utilizar el instinto de jugador que está dentro de la mayoría de los seres humanos", añade Radl, también miembro del Instituto Juan Linz (IJL) de la UC3M.
Un experimento a gran escala en Madrid y Berlín
Para realizar el estudio, 1.360 alumnos y alumnas de quinto curso de primaria de Madrid y Berlín resolvieron tareas cognitivas sencillas destinadas a medir concentración, atención y autocontrol. En total, participaron 60 clases de 32 centros escolares. Las pruebas se realizaron en tres condiciones distintas: sin recompensas, con pequeños obsequios y en situación de competición con reconocimiento simbólico adicional.
"No queremos reforzar una idea simple de la narrativa de la meritocracia, que sugiere que lo único que hace falta es que todo el mundo se esfuerce. De hecho, este estudio demuestra que una razón por la que los niños menos aventajados no se esfuerzan tanto es la falta de recursos con los que crecen", concluye Jonas Radl.
Esta línea de investigación se ha desarrollado en el marco del proyecto EFFORT (Effort and Social Inequality: Advancing Measurement and Understanding Parental Origin Effects), financiado por el Consejo Europeo de Investigación (ERC) mediante una ERC Starting Grant (GA 758600). El objetivo principal del proyecto es comprender el papel del esfuerzo en la reproducción de la desigualdad social.
Referencia:
Radl, J. et al. "The Social Origins of Effort: How Incentives Reduce Socioeconomic Disparities among Children". American Sociological Review, 2026.
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