HISTORIA

Más allá de Grecia y Roma: en América y Asia también existieron sociedades antiguas democráticas

Un nuevo estudio confirma que, además de Grecia y la Roma republicana, varias unidades políticas por todo el mundo también tuvieron prácticas democráticas. En el trabajo se estudiaron, además de escritos, aspectos como el arte o la distribución urbanística para evaluar su grado de democracia.

Amplias plazas y avenidas en la antigua ciudad mexicana de Teotihuacan

Amplias plazas y avenidas en la antigua ciudad mexicana de TeotihuacanField Museum

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Se da por sentado que la democracia se originó en Grecia y Roma. Sin embargo, un nuevo estudio revela que otras muchas sociedades antiguas por todo el mundo también desarrollaron formas de limitar el poder de los gobernantes y dar voz a sus ciudadanos.

El equipo investigador, liderado por el Museo Field de Historia Natural (Chicago, Estados Unidos), analizó pruebas arqueológicas e históricas de 31 sociedades antiguas de Europa, Asia y América.

Los resultados mostraron que las prácticas democráticas eran mucho más comunes de lo que se creía. Los detalles se publican en la revista Science Advances.

No solo elecciones

En una autocracia, una sola persona o un pequeño grupo ostenta todo el poder. Este es el caso, entre otros, de las monarquías absolutas y las dictaduras.

En una democracia, el poder de decisión se comparte entre el pueblo. Pero como señalan los autores, las elecciones, aunque suelen ir de la mano de la democracia, no siempre es así: muchos autócratas han sido elegidos libremente.

"Las elecciones no son el mejor indicador de lo que se considera una democracia, por lo que, con este estudio, hemos tratado de basarnos en ejemplos históricos de organización política humana", afirma a SINC Gary M. Feinman, autor principal del trabajo.

Feinman señala que existe la idea arraigada de que Atenas y la Roma republicana eran las dos únicas democracias del mundo antiguo y que en Asia y América la gobernanza era tiránica o autocrática. "Esta concepción tiene que ver principalmente con los marcos conceptuales y los datos disponibles en el momento en que las ciencias sociales y la historia occidentales se instituyeron académicamente", dice el investigador. Pero la realidad es que había mucha más diversidad de lo que se pensaba.

Según explica el investigador, en el estudio se definieron dos dimensiones clave de la gobernanza. "Una de ellas es el grado en que el poder se concentra en un solo individuo o en una sola institución. La otra es el grado de inclusividad: en qué medida la mayoría de los ciudadanos tiene acceso al poder y puede participar en algunos aspectos de la gobernanza".

Una estela de piedra tallada con la representación de un gobernante en Copán (una ciudad maya situada en lo que hoy es Honduras), que tenía un sistema de gobierno más autocrático. / Linda Nicholas, Field Museum

Una estela de piedra tallada con la representación de un gobernante en Copán (una ciudad maya situada en lo que hoy es Honduras), que tenía un sistema de gobierno más autocrático. / Linda Nicholas, Field Museum

Análisis del uso del espacio público

En total, el equipo investigador examinó 31 unidades políticas diferentes de Europa, América del Norte y Asia que abarcan miles de años. Todas estas sociedades tenían métodos diferentes de llevar registros, y no todas dejaron registros escritos. Por lo tanto, los autores tuvieron que buscar diferentes formas de deducir cómo eran los gobiernos en estos contextos históricos.

"Creo que el uso del espacio es muy revelador", apunta Feinman. "Cuando se encuentran zonas urbanas con espacios amplios y abiertos, o cuando se observan edificios públicos con amplios espacios donde la gente puede reunirse e intercambiar información, esas sociedades tienden a ser más democráticas".

Por el contrario, hay otros tipos de vestigios arquitectónicos y urbanísticos que indican una sociedad en la que el poder se concentraba en un número reducido de personas. "Si ves pirámides con un espacio minúsculo en la cima, o planos urbanos en los que todas las carreteras conducen hacia la residencia del gobernante, o sociedades en las que hay muy poco espacio donde la gente pueda reunirse para intercambiar información, todo eso son indicios de casos más autocráticos", afirma el investigador.

El equipo también analizó otros aspectos, como el arte. Por ejemplo, las obras de arte que representan a los gobernantes como figuras gigantescas y las tumbas monumentales asociadas a ellos apuntan hacia una mayor autocracia.

Así, el estudio utiliza edificios, inscripciones, trazados urbanos, sistemas administrativos y signos de desigualdad económica para medir cómo las sociedades equilibraban el poder político y qué factores contribuían a los ejes de variación en la gobernanza que registraron. Con ello, se creó un 'índice de autocracia' para situar a cada sociedad en un espectro, desde altamente autocrática hasta fuertemente colectiva.

"Entre los casos que estaban más organizados colectivamente o eran más democráticos, más allá de Atenas y la Roma republicana, se encontraban sociedades como el Zuni protohistórico (que vivieron en el actual Nuevo México en Estados Unidos), los iroqueses (Norteamérica), la sociedad de Monte Albán (el actual México) y Mohenjo Daro (en Pakistán)".

Financiación de la autoridad

El equipo también descubrió que el tamaño de la población y el número de niveles políticos no determinaban si una sociedad sería autocrática, lo que cuestiona la idea establecida de que la escala demográfica y política conduce naturalmente a gobernantes fuertes.

"El factor más determinante del poder que ostentaban los gobernantes era cómo financiaban su autoridad", señala Feinman. Es decir, las sociedades que dependían en gran medida de ingresos controlados o monopolizados por los líderes —como las minas, las rutas comerciales de larga distancia, el trabajo esclavo o el botín de guerra— tendían a volverse más autocráticas. Por el contrario, las sociedades financiadas principalmente a través de amplios impuestos internos o del trabajo comunitario eran más propensas a distribuir el poder y a mantener sistemas de gobernanza compartida.

El estudio también muestra que las sociedades con sistemas políticos más inclusivos solían presentar niveles más bajos de desigualdad económica. "Estos hallazgos cuestionan la idea de que la autocracia y la gran desigualdad sean consecuencias naturales o inevitables de la complejidad o el crecimiento", dice el investigador. "La historia demuestra que personas de todo el mundo han creado sistemas políticos inclusivos, incluso en condiciones difíciles".

Según los autores, estos hallazgos son especialmente relevantes porque creen que en la actualidad se ha concentrado el poder en manos de un número muy reducido de individuos. Por eso, opinan que una mejor comprensión de las características distintivas de la autocracia y la democracia puede ayudar a identificar amenazas y frenar el auge de los regímenes totalitarios.

"Cuando te dedicas a la arqueología, buscas patrones que contengan lecciones potenciales para el mundo actual", dice Feinman. "Nuestros hallazgos proporcionan una perspectiva y una orientación que antes no teníamos, y son extremadamente relevantes para nuestras vidas".

Referencia:

Gary M. Feinman et al. The Distribution of Power and Inclusiveness across Deep Time. Science Advances(2026).

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