Que las redes sociales están llenas de noticias falsas, en la mayoría de los casos viralizadas de manera intencionada, no es nada nuevo. Los bulos existen en internet desde que el primer iluminado envió la primera cadena por email y llegó a los “inocentes” y primigenios habitantes de las redes. Pero ahora el fenómeno se está yendo de madre y la inocencia a lo mejor sigue estando del lado del que recibe, pero no del que transmite las noticias 'fake'.

Una serie de nueve estudios realizados por la Universidad de Oxford ha analizado el uso de las redes sociales para manipular a la opinión pública en el mismo número de países, demostrando que “las mentiras y la desinformación se expanden con la conveniencia de los algoritmos de Facebook y Google”, según afirma un profesor participante en el estudio.

Para ello han analizado los casos de Rusia, Taiwan, Brasil, Canadá, China, Alemania, Polonia, Ucrania y Estados Unidos. Y han encontrado de todo, desde los robots que propagan noticias e intervienen en los muros a cuentas que juegan con los algoritmos sembrando los debates con argumentos “muy humanos” para crear falsa sensación de popularidad de un personaje o un tema.

El fenómeno Trump

“Fabricar consensos en torno al candidato”, así definen los autores del estudio lo que hicieron con Donald Trump en la campaña electoral. ¿Cómo? Dándole visibilidad donde no la tenía y ofreciendo una imagen falsa de apoyo masivo en las redes que luego se tradujo en un mayor apoyo electoral.

¿Eran 'bots' parte del ejército de seguidores de Trump? Sí, pero no vinieron directamente del equipo de campaña, sino por parte de particulares que quisieron multiplicar su voz de apoyo al candidato republicano.

Rusia, el paraíso de los 'bots'

En Rusia el 45% del tráfico en Twitter es de bots y la propaganda en redes sociales ha estado envuelta en acusaciones de injerencias en terceros países, como Estados Unidos o Francia.

No obstante, los autores del estudio sobre este país han detectado que son expertos en viralizar contenidos y noticias falsas a un nivel doméstico, para apaciguar a la oposición a Putin o cualquier amenaza a la estabilidad del gobierno.

Son unas técnicas que han servido de ejemplo a otros muchos países y que se fraguaron en el conflicto en Ucrania, ya que ahí se probaron con anterioridad.

También nos encontramos el caso de Taiwan, en el que se vieron involucrados una gran cantidad de cuentas coordinadas (no todas de manera automatizada) para hacer una campaña contra el presidente Tsai Ing-Wen y compartir propaganda china.

Inacción de las redes sociales

Los informes de la universidad británica alertan de la “falta de interés” de las redes sociales por combatir estos malos usos y, según recoge The Guardian señalan que Facebook “deja en manos de organizaciones externas la comprobación de la veracidad de las noticias virales”.

Asimismo, los autores de los análisis denuncian que los sistemas de seguridad de Twitter cercenan la información comercial a través de bots; pero no hacen nada contra las cuentas que transmiten información y opiniones políticas trufadas de posverdad, la palabra de 2016 para el diccionario de Oxford.

Aunque hay esperanza, ya que también citan el caso de Alemania con la aprobación de leyes que exigen a las redes sociales asumir la responsabilidad de lo publicado en sus espacios. Aunque luego está hacerlo cumplir y eso es bastante más complicado.