Las apps son el epicentro de nuestro móvil, sin las que no sería más que un dispositivo al que no se le podría sacar mucho o nada de partido. Pero hay veces que las apps son más numerosas de lo que nos gustaría, llegando a ser ya un número elevado incluso en el momento de estrenar nuestro teléfono. Hay muchos móviles que vienen con demasiadas apps preinstaladas, que no utilizaremos nunca, y que consumen recursos de nuestro teléfono. Para evitarlo tenemos una sencilla forma de que no formen parte de las apps activas del terminal. Algo que se puede conseguir deshabilitando estas en el sistema operativo.

¿Cómo deshabilitamos esas apps?

Normalmente las aplicaciones que vienen con el teléfono no se pueden desinstalar, cuando no es así, basta con pulsar prolongadamente una app o arrastrarla al botón de desinstalar para poder deshacernos de ella. Pero si es auténtico bloatware, de ese que no se puede desinstalar de nuestro teléfono, que es el mayoritario, tenemos una alternativa para que esa app deje de aparecer en el cajón de aplicaciones y no es la de la desinstalación, que no es posible en este caso. Se trata de deshabilitar. Para ello debemos hacer lo siguiente. Pulsa prolongadamente sobre la app que quieres inhabilitar, verás entonces una ventana emergente, en la que normalmente aparecería la opción de desinstalar.

Como no puede ser así, pulsamos sobre el botón de información de la app, que está presente en la parte superior de la ventana emergente. Al hacerlo entramos en la información de la aplicación, donde tenemos dos opciones principales. Una es la de forzar la detención de la app, que no es lo que queremos ahora, y la otra es la de deshabilitar la aplicación. Al hacer esto, la app desaparece de nuestro cajón de aplicaciones, y queda completamente inactiva, como si estuviera desinstalada, pero con la diferencia de que sigue estando presente en la memoria interna de nuestro teléfono, ya que no se puede borrar.

De esta manera estamos evitando que la aplicación tenga efecto alguno sobre el rendimiento del teléfono, y que a todos los efectos tenga el mismo impacto que una app que hemos desinstalado del sistema. Si en algún momento quieres revertir la situación, y que la app vuelva a ser plenamente funcional, algo que puede ocurrir perfectamente, solo hay que hacer el mismo proceso a la inversa. Eso quiere decir que donde antes pulsábamos el botón de “inhabilitar” ahora pulsamos el mismo botón con el mensaje de “habilitar” de tal manera que la aplicación se habilite de nuevo y forme parte de las apps que están instaladas y funcionando plenamente en el teléfono. Un proceso que podéis ver cómo se lleva a cabo fácilmente en el vídeo que os adjuntamos, y con el que es muy fácil poder hacer deshacerse de esas apps incómodas que vienen instaladas con nuestro móvil y que son imposibles de eliminar por completo.